“…No es fácil lo que le espera a nuestro próximo presidente. A más de ser un estadista consumado, debe ser equilibrado emocionalmente direccionado a lo social…”
Se movió la cosa política en Colombia, muchos candidatos no aguantaron la creciente del rio Cauca y pasaron por Cara E Gato, el “hueco” de la corrupción de la gran mojana compuesta por cuatro departamentos, Antioquia; Córdoba; Bolívar y Sucre y hoy están cauce abajo con su hermano putativo, el rio Magdalena, llegando a Bocas de Cenizas para ser rescatados y llevados a sus santas moradas.
Los resultados de las consultas eran de esperarse, pero el suceso político lo presenta la candidata del “Pacto Histórico” la abogada y líder ambientalista Francia Márquez con más de 757.000, ocupando el segundo lugar en la coalición de la izquierda, pero lo que sorprende es haberle ganado a candidatos y políticos tradicionales que han pasado por la nómina estatal como Sergio fajardo, Alejandro Gaviria, Carlos Amaya, Juan Manuel Galán, Jorge Enrique Robledo, Alejandro Char, David Barguil, Enrique Peñaloza, y Camilo Romero.
Francia Márquez hace parte de ese excelso grupo de damas inteligentes que accedieron al parlamento colombiano, como el caso de Sucre que eligieron a Senado a Karina Espinosa (Liberal) Ana maría Castañeda (Cambio Radical) y María Angélica Guerra (CD) y a la Cámaraa la liberal Karime Cotes y Milene Jaraba (U)
No es fácil lo que le espera a nuestro próximo presidente. A más de ser un estadista consumado, debe ser carismático y popular, equilibrado emocionalmente y direccionado a lo social, cosa que no tenía el del CD Óscar Iván Zuluaga quien por la dinámica de la política le tocó renunciar nuevamente a sus aspiraciones y adherirse a “Fico” Gutiérrez, quien a la larga era el verdadero candidato del Dr. Uribe.
El primer punto a resolver de un solo plumazo son las relaciones internacionales, no manejadas con altura por el presidente Duque, como le corresponde a un jefe de Estado, que debe pensar mucho más en las múltiples consecuencias económicas y sociales que le acarrea a la población y a las empresas, que los beneficios por satisfacer egos politiqueros suyos y de sus adeptos.
El fenómeno de la Inflación es de vieja data, estamos fluctuando entre el 7.9% y 8.2%, por tal motivo el Banco de la República debe regular la oferta monetaria, las tasas de interés, el crédito, controlar la oferta de dinero y así mejorar la inflación. Con éste control, el Gobierno debería enfocarse en la disminución de la pobreza, aumentando el empleo digno para llegar a un digito en la tasa de desempleo.
Es patético la forma como algunos miembros del estado económico colombiano intentan enfocarse en los problemas sociales con lo que está sucediendo actualmente en el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, argumentando que dicho conflicto está afectando nuestro crecimiento, cuando la situación es de vieja data, alza desmesurada de los productos de la canasta familiar, falta de políticas públicas para disminuir los altos fletes e impuestos y con ello proteger a nuestros empresarios con las pequeñas y medianas industrias, el abandono sistemático al campesino para que puedan sacar los productos del campo, evitando los intermediarios comisionistas, transportadores, contrabandistas y supermercados que son los causantes del desproporcionado aumento en la cadena alimenticia.
Nuestro país debe recuperar la confianza de los consumidores y las expectativas del consumidor, que cayó en febrero en 17,5%, y así incrementar la compra de bienes durables tales como vivienda y electrodomésticos. Es posible que con el día sin IVA se haya dinamizado un poco el sector. El consumidor es proclive de estar al vaivén de los fenómenos económicos-sociales-políticos de nuestro país, y cuando observa que la percepción de inseguridad aumenta, disminuye sus expectativas de inversión, no solo de colombianos, sino también de inversionistas extranjeros.
De los candidatos presidenciales no hemos escuchado absolutamente nada para resolver el problema de los profesores catedráticos y ocasionales de las universidades estatales u oficiales a fin de obtener su Formalización Laboral Docente, cuando sus condiciones laborales son precarias e indignas, a pesar de que están cumpliendo funciones misionales y permanentes, iguales a los docentes de planta, pero inmersos en desventajas en cuanto a la seguridad social por la duración de sus contratos interrumpidos en ciertos momentos del año, por sucesos extra contractuales, con menos aportes para salud y pensión y con alto grado de desmejoramiento del nivel de vida, sin importar que son más del 70% del profesorado universitario nacional.
La tarea es larga y culebrera, observamos solamente que se refieren a erradicar la corrupción, cuando ellos saben que está enquistado como forma de vida de muchos políticos, funcionarios y contratistas, y ni hablar de la salud y la de “los carteles de la salud” “de la hemofilia”, ‘del sida’ y el cartel de medicamentos de alto costo entre muchos más, la baja jubilación de nuestros longevos, cuando un 80% solo recibe uno o dos salarios mínimos vigentes.
Debemos estar atentos a las posibles reformas tributarias. El episodio de Carrasquilla no lo queremos vivir nuevamente y más cuando sabemos que los dineros faltantes en nuestro presupuesto se lo llevan la corrupción, la evasión y la economía subterránea. Amanecerá y veremos…



