La Empresa Intermunicipal de Servicios Públicos Domiciliarios de Acueducto y Alcantarillado, popularmente conocida como Acueducto de la Línea, se encuentra como dice la canción de Daniel Santos «En el tibiri-tabara», producto del mal manejo financiero por parte de sus socios, las Alcaldías de los municipios de San Estanislao de Kotska, Soplaviento, Villanueva y Santa Rosa de Lima, quienes no pagaron los subsidios que giró el Gobierno.
La empresa está postrada financieramente. Adeuda 5 mil millones a Afinia por concepto de energía eléctrica. Se amenaza que de un momento a otro el servicio será suspendido, ya que no se advierte voluntad de pago.
La situación es delicada pues la empresa está enfrentando varios fallos de demandas laborales instauradas por exempleados de Giscol, entidad que operaba el acueducto. Royma n Orozco, quien venía ocupando la gerencia decidió renunciar irrevocablemente.
En días pasados se cumplió una asamblea extraordinaria de socios, pero el alcalde de Soplaviento no asistió, lo que causó desconcierto, ese municipio tiene una deuda que asciende $771.824.105.
Antes de finalizar la asamblea, el alcalde de Santa Rosa de Lima, Mario Rodríguez, formuló un dramático llamado a las autoridades de control, gobierno nacional y al gobernador Vicente Antonio Blel Scaff, para que intervengan y evitar que Afinia suspenda el servicio de energía eléctrica.



