Después del inmenso desastre que ha sido para las heroicas y martirizadas bases del Petrismo en Bolívar el manejo sinuoso, oscuro y tenebroso que una distinguida señora de sociedad le dio a la campaña para las elecciones a Congreso, las bases de ese movimiento político dicen aceptar gustosos su renuncia. ¡Blanco es frito se come y la gallina lo pone! Se acabó entonces para siempre el romance entre los alternativos y la ungida de Petro. Toca hacer un poco de historia para entender cómo se llegó a este punto.
La señora en mención se percibe así misma como una aristócrata de 63 años, que debería estar por encima del bien y del mal, poliglota y con una clara vocación de poder.
Su hoja de vida es brillante con importantes cargos en la política local, departamental y nacional. Hoy goza de una pensión con una generosa renta vitalicia. Tremenda trayectoria profesional debería situarla por encima del bien y del mal y por ello nadie entiende el manejo politiquero y de bajísimo nivel que las bases denuncian.
En primer lugar nunca asumió responsabilidad alguna, se sabía que estaba ahí como apoyo, pero nadie entendía a ciencia cierta sus funciones y responsabilidades. Es decir, ahora renuncia a un cargo que nunca asumió y del cual nunca se posesionó, pues siempre negó cualquier responsabilidad en las dos veces que se cayó la lista a la Cámara por el Pacto Histórico, lo que sí está claro ahora es que todas las maniobras las ordenaba a control remoto.
No asumió nunca públicamente la coordinación de la campaña huyendo al costo social y político de designar a la esposa de un condenado parapolítico en la lista a Cámara por Bolívar.
La distinguida señora fue atacada en redes sociales por un personaje nefasto que trabajó en la administración de William Dau Chamat y amenazó con hacer un en vivo denunciándola, mientras María Alejandra Benítez y su mini combo del Partido Verde también le cayeron acusándola de ser lo peor que le había pasado al departamento en la historia política.
Cuando la lista inscrita el 13 de diciembre cayó, la distinguida señora evadió en twitter cualquier responsabilidad.
La distinguida señora fue oposición a William Dau durante dos años, en las redes lo trataba de “tipejo” “loquito” etc., incluso cuando se filtró el audio en el cual quedaba claro que Dau tenía de candidatas para la Cámara de Representantes a Lidy Ramirez y María Alejandra Benítez, exigió en sus redes sociales que la Procuraduría lo destituyera y que la Fiscalía lo investigara.
Pero el 13 de febrero todo cambio, se estaba definiendo en la Registraduria la lista definitiva del Pacto Histórico a Cámara de Representantes y ante el estupor y horror de todos los presentes, la distinguida señora llegó abrazada en el mismo carro con María Alejandra Benítez, su otrora archienemiga, y a pesar de ser militante del Partido Verde se le entregó el aval de Colombia Humana, pasando por encima de la ley de partidos, de las inhabilidades, de los militantes, de los líderes regionales, de las asambleas y de los estatutos del Partido Colombia Humana.
Y no solo eso, más grave aún es que a la ultima hora del 13 de febrero fue el mismo William Dau Chamat, quien daba órdenes y amenazaba con destruir al Pacto Histórico, según testimonio de Rainner Rodríguez, candidato del Verde, quien quedó por fuera de la polémica lista.
Aunque usted no lo crea, era con el alcalde Dau con quien había que entenderse para obtener un lugar en esa lista. Es decir, la distinguida señora terminó siendo cómplice del delito que semanas atrás denunciaba escandalizada.
Es decir no solo se traicionó así misma, sino también a Gustavo Petro, al partido, a los militantes de Colombia Humana y al Pacto Histórico al entregarle el manejo de la lista a Cámara al alcalde William Dau Chamat, sino que convocó para apoyar a María Alejandra Benítez, es decir se convirtió en su jefa de campaña y le ofreció su casa como sede de reuniones.
Dicen los militantes de Colombia Humana que en condiciones normales, y con la votación que puede poner Petro, esa lista hubiera podido meter hasta tres representantes a la Cámara, pero que muchos no movieron un dedo por el pánico que les producía la posibilidad de que Benítez, la ficha del alcalde Dau, quedase elegida.
Pasado ese peligro y cuando se convoca a la reunión constitutiva de la campaña, el 22 de marzo a las 8:00 am en la sede Petro ubicada en la Pedro de Heredia, la distinguida señora comete el último y más grave error que cierra por completo la posibilidad de que las bases departamentales del Petrismo trabajen con ella en el presente o futuro.
Dijo renunciar a la coordinación, pero solo para entregársela a María Alejandra Benítez. Y allí fue Troya, los 200 asistentes entraron en furia colectiva y exigieron que ese cargo, que incluye manejo administrativo y político recaiga en su líder natural: Dorina Hernández, quien como congresista electa es automáticamente cabeza y columna vertebral del progresismo departamental.
No contenta con el desprecio y los abucheos recibidos en las horas de la mañana, la distinguida señora convocó a una nueva reunión esa misma tarde, solo para los líderes de los partidos miembros del Pacto Histórico, para volver a insistir en su propuesta, y sus palabras textuales fueron: “¡María Alejandra va porque va! ¡Porque si ella no está en la gerencia y coordinación no hay plata! Y no tienen más alternativa que aceptar la decisión!”.
Se habla en los corrillos políticos y algunos aseguran tener pruebas que el alcalde Dau habría ofrecido mil 500 millones de pesos al Pacto Histórico. ¿Con qué fin quería infiltrar ese movimiento? Muchos dicen que para comprar inmunidad en el nuevo Gobierno. Eso no está claro.
La nefasta administración de William Dau Chamat tiene más de 200 denuncias penales, pero inexplicamente con esas denuncias nada pasa es como si los procesos estuvieran archivados en los entes de control y Fiscalía. Con un gobierno progresista honesto el alcalde William Dau Chamat sería irremediablemente destituido, inhabilitado y encarcelado.
Lo único claro es que Dorina es por voluntad popular soberana la coordinadora y gerente de la campaña Petro Presidente 2022 en el departamento de Bolívar.



