“…Lo que llama la atención, es que en las propuestas de gobierno, exista mucha similitud entre todos los candidatos. Ellos demuestran que si conocen la problemática…”
Entramos en la fase final de la campaña a la presidencia de la República de Colombia. Las cosas no están tan fáciles para los cuatro más opcionados y las últimas encuestas así lo están determinado. Éstas han sido una de las de mayores contiendas electorales con controversias y epítetos salidos de tono y muy poco las muestras de las políticas públicas para darle solución a tantos y tantos problemas que por muchos años traemos de lastre y en los debates, a más de las sátiras, preguntas de doble sentido, madrazos y chismografía se nota que parece más bien una sesión amistosa de preguntas y respuestas insulsas, buscando que en lo posible se pueda dar una adhesión del contrincante a una de las campañas que se creen con mayor fortaleza y apoyo.
El vaivén de las encuestas nos tiene a los colombianos en ascuas, muy a pesar de que dependiendo de quien las realiza y quien la pública se puede observar la direccionalidad de dicha encuesta, pero la última de Invamer, ha puesto a cambiar los contertulios de reuniones, bares y cantinas, y se escuchan nuevas e inverosímiles posturas… “…es el gallo tapao de Uribe…” “…es el candidato de las disidencias del Centro Democrático…” “…es la reencarnación añeja del militar español Pablo Morillo apodado cariñosamente “El Pacificador” quien en 1816 “ostentaba el título de Conde de Cartagena”, ahora Rodo lo bautizaron como “Conde pacificador de Colombia” por su estilo que ha calado de tal manera que dicha encuesta que es liderada por Gustavo Petro con el 40,6%, seguido de Fico Gutiérrez (27,1%), coloca al “pacificador” Hernández, con el (20,9%).
Lo que llama la atención, es que en las propuestas de gobierno, exista mucha similitud entre todos los candidatos. Ellos demuestran que si conocen la problemática, el empleo digno y permanente, la reforma tributaria, la reforma a la salud y las pensiones, la protección del medio ambiente, la protección a la empresa privada, la no expropiación de tierras, la educación, la lucha contra la corrupción, las reformas a los TLC y otros temas que parecen copiados el uno del otro.
Además, tienen amigos en lo más profundo de la corrupción, conocen al dedillo quienes son los que disfrutan de los dineros mal habidos que reposan en los anaqueles de la justicia, Hidroituango, Reficar, Cartel de la Toga, Odebrecht, Programa de Alimentación Escolar, la chatarrización de buses, desfalcos en regalías en Meta, Córdoba, Santander, La Guajira, Cesar, Arauca, Casanare, Buenaventura, Norte de Santander, Nariño, los Carteles de los enfermos mentales en Sucre y Córdoba, Saludcoop, Cafesalud, Medimás, Manexca, el carrusel de contratos en Bogotá, el parque ecoturístico del municipio de Colosó (Sucre) y unos cuantos más. Nada de ello han hablado los candidatos.
Ellos son conscientes que el problema en estos instantes no radica allí, ahora es el voto popular y en épocas electorales, el político de profesión sabe dónde llegar y cómo hacer para la búsqueda de esos votos. Unos aplican métodos diferentes, pero el cuento siempre es lo mismo, prometer y prometer y cuando están en el poder se estrellan con la verdad, ningún gobernante de derecha, izquierda o centro, o como lo quieran llamar los vociferadores enfermos de los defensores de los candidatos, podrá gobernar a su libre albedrío, o su concepción política-social, ya que estamos regidos por un contexto universal, por mucha normatividad mundial, inmersos en el libre empresarismo escritos en acuerdos comerciales que rigen el comercio internacional.
Que quede claro, el candidato que gane estará sometidos a paramentos que establecen la banca mundial, los sectores financieros internos y externos, a más de las organizaciones multidimensionales que buscan la excelencia en la integración comercial y los planes de gobierno que impulsan actualmente los candidatos, casi en su totalidad, no pueden ser financiados con recursos propios y deberán buscar al crédito interno o externo y es allí donde impera el sometimiento para poder acceder a los recursos necesarios para desarticular la pobreza multidimensional.
Lo que sí está en las manos del Presidente ganador es la de resolver en forma inmediata los problemas que vive nuestra niñez, que se ha aumentado por la corrupción, la seguridad y la violencia intrafamiliar. Un fenómeno de grandes dimensiones está viviendo el país, más de 700.000 niños en Colombia sufren desnutrición crónica y están muriendo a causa del hambre de 6 a 8 por cada 100.000 niños, aunado a lo insólito, cuando los asesinatos de niños, que según Carlos Valdés, exdirector del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, “…durante el 2020, 579 menores de edad fueron asesinados; 56 tenían entre 0 y 4 años. Muchos de los victimarios son sus propios padres.
Expertos lamentan que la sociedad haya normalizado la violencia contra los niños…”, anota también, “… las cifras revela que 163 menores de edad fueron asesinados en Colombia durante los primeros meses del 2022. !!!…Insólito…!!!
Por ello y mucho más queremos un presidente comprometido con verdad verdadera, que ponga en su sitio a las fuerzas opositoras que se van a dar y se están preparando para no dejar gobernar al ganador, ellas deberán ser erradicadas no importa quién sea el ganador…primero Colombia y su pueblo maltratado… por dans secula seculorum…



