La globalización económica, el libre empresarismo y las necesidades de las familias, empresarios y estados, está llevando al mundo a la implementación de nuevos ejercicios económicos, dejando atrás los viejos modelos que han dominado nuestro diario vivir. Quien no recuerda el comunismo como tal, donde una de sus principales aristas es el remplazo de la propiedad privada por la pública, el control de los medios de producción por el sector comunitario y algo que se escribe y no predica, como es la extinción de las clases sociales burguesas por el proletariado.
Las antiguas guerras ideológicas entre socialistas y capitalistas no cesan muy a pesar de que sean aparentemente opuestas. Los socialistas como un eslabón avanzado de comunismo predican también la propiedad pública sobre la privada y no la privada sobre la pública como lo proclama el capitalismo, pero en el fondo, países de esas direccionalidades como Rusia y la República Popular China, solo la aplican para la normatividad jurídica y no la económica y se nota a leguas que sus desarrollos tienden al capitalismo salvaje.
En la búsqueda la verdadera identidad y del potencial económico de los Chinos descendientes de Mao Tse-Tung, podemos decir que en el fondo, es un estado capitalista aun cuando en su Constitución de 1982 su artículo 1º diga lo contrario, “La República Popular China es un Estado socialista de dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basada en la alianza obrero-campesina”.
Rusia, la otra potencia mundial con tendencia también aparente de socialista, dista mucho de la realidad. El propio Lenin lo visionaba, cuando hacia apología al “capitalismo moderno” que se desprendía del capitalismo monopolístico y la prueba está en que Vladimir Putin ha convertido su país en un estado imperialista, donde se encuentran los mayores magnates multimillonarios de la economía mundial. ¿No se entiende como si “el control de los medios de producción debe estar en el sector comunitario”, existan empresas de minería y acero que se encuentren en poder de unos cuantos rusos capitalistas?
Para estar en contexto con la modernidad, a finales de la década de los setenta, académicos unidos con las empresas y sus procesos productivos, conjuntamente con la banca privada y multilateral, se dieron a la tarea de impulsar un nuevo modelo económico que estuviese ligado con el desarrollo del empresarismo mundial. De ellos nace lo que hoy llamamos economía circular, un modelo impulsado a la protección de los recursos naturales, evitando la contaminación, deforestación, minimizando el calentamiento terrestre causante del derretimiento de los glaciares y las consecuencias que ello les trae al mundo contemporáneo.
Es posible que dicho modelo no sea tan reciente, ya que en etapas prehistóricas como el Paleolítico o el Neolítico, reutilizaban sus objetos o herramientas por la propia necesidad de subsistencia, sólo, como lo anotábamos anteriormente, había que buscar un remplazo a las existentes y Pearce y Turner (1989), en su libro “Economía de los Recursos Naturales y del Medio Ambiente” toca a profundidad la temática de la “economía circular”, luego impulsada en el 2010 por la fundación de la multimillonaria inglesa Ellen MacArthur, considerada la “líder” del “pensamiento circular” y aplicada en el 2015 por la Unión Europea con el ya conocido “plan de acción para la economía circular en Europa”.
En sí, la economía circular tiende a la defensa de la producción y el consumo con base al aprovechamiento de los residuos mediante la reintroducción y la reutilización de recursos aprovechando el reciclaje y a la vez preservando la naturaleza, reduciendo el efecto invernadero con la emisión de gases contaminantes.
La Unión Europea y China, parece ser que entendieron la problemática del mundo globalizado para minimizar los efectos contaminantes, cuando llevamos años y años inmersos en la industrialización, la deforestación y la agricultura en gran escala, que tiene a los defensores de los recursos limpios a la expectativa. Recordemos que los diez países con mayor emisión de dióxido de carbono (CO2) por la quema de combustibles fósiles, son: 1. China; 2. EEUU, 3. La UE; 4. La India, 5. Rusia, 6, Japón, 7. Irán, 8 Corea del Sur, 9. Indonesia y 10. Arabia Saudita
Por todo lo anterior, es importante que se siga implementado el acuerdo de París, firmado el 12 de diciembre del 2016 sobre el cambio climático y se consolide el próximo 7 de noviembre en la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) | Sharm El-Sheikh, Egipto” y verdaderamente se impulse la economía circular, minimizando el calentamiento global.



