El ejercicio electoral del domingo 29 de mayo de 2022 no tuvo grandes sorpresas, se demostró que el país requiere un cambio, que la sensación es de hastío, que si bien es innegable la todavía bastante influencia del gran líder de la derecha en Colombia, son más quienes le dicen basta y es que el gran perdedor de los comicios presidenciales en primera vuelta fue precisamente él y su falsa política neoliberal que le apunta al empobrecimiento de los más pobres, a incrementar la desigualdad que ese sector ciego que carece de empatía niega; quedó claro que la gestión de Duque lo convirtió en el sepulturero del Uribismo y es su gran logro, el país siempre se lo agradecerá.
En el departamento de Bolívar se pudo ver claramente el fracaso absoluto de la clase política quienes contaban con Gobernación, trece diputados, seis senadores, cinco representantes sin contar con los que fracasaron en las elecciones del 13 de marzo, diecisiete concejales en Cartagena, los gremios y la “gente de bien” (no puedo evitar reír cuando veo a estos arribistas autodenominarse gente de bien). No lograron siquiera la mitad de la votación del candidato Gustavo Petro.
Los discursos fueron muy claros, Hernández, muy sosegado, seguro, con la calma que evidentemente dan sus ya avanzados años, dejó clara su posición al negarse a recibir gavillas en su campaña, pero no ha salido a negar la casi inmediata adhesión de Fico Gutiérrez, el candidato que dijo Uribe. Petro por su parte en un discurso sin ataques, invitando a la unidad, al pacto que propone partir de una realidad y no de panoramas exiguos.
Hoy la clase política queda mirando a los lados sin saber para dónde coger, en lo que a nuestro departamento respecta, el temor a Hernández se fundamenta en sus similitudes con Dau, su marcado rechazo a la clase política les deja muy claro cual sería su panorama.
Bolívar, marco varias rutas de trabajo que al final llevaban al mismo destino, pero no podemos dejar de reconocer que esto tuvo un eje fundamental y fue el manejo que la dirigente Colombia Villamil dio a todo el proceso, su disciplina y seriedad son garantía para la articulación de liderazgos nuevos y pasados. Otro departamento que sorprendió por su decisión fue Córdoba en el que la líder Angélica Verbel, mostró un trabajo contundente que se vio reflejado en urnas que siempre estuvieron claramente marcadas por esa rancia y manida derecha. Estos dos departamentos muestran que a diferencia de lo que Hernández asegura las mujeres no solo cabemos en la cocina.
Si bien el Pacto Histórico marcó su supremacía, es innegable que los grandes ganadores hasta donde va el juego, por lo menos en lo que a nuestro pequeño universo respecta, fueron quienes le apostaron a Hernández, están por encima de quienes fracasaron con el estamento y sus directrices y a la par de quienes hoy llevan la ventaja.



