Vivir en Cartagena es un riesgo extremo, con tantos problemas de inseguridad, los atracos son pan de cada día, los sicariatos, fleteos, el expendio de alucinógenos que se convirtió en venta ambulante descarada, solo falta que los jibaros tengan certificado de legítima confianza.
Las calles que en otrora enamoraban a propios y visitantes, y que solían ser nuestro orgullo, hoy son trochas arborizadas por la prostitución. Corsarios piratas siguen saqueando sin piedad el erario y hasta la dignidad. Y siguiendo con la idea de ese hermoso poema de Luis Carlos López
Fuiste Heroica en los tiempos coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos. (Ah tiempos aquellos cuando todos amábamos esta tierra).
Más hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que uno le tiene a sus zapatos viejos…
Que realidad premonitoria la del tuerto López. Y es que la comparación es precisa por decir lo menos, las calles llenas de agua, la movilidad inexistente y la salud perdida.
En medio de todo esto quienes menos esperábamos salen hoy a dar pelea y se han empoderado en su verdadero rol, el de coadministradores, Haciendo control político y vigilantes del buen manejo de nuestros recursos, no es de aplaudir que el Concejo esté cumpliendo con su deber, pues es esa su función, pero si es necesario resaltar que lo están haciendo con altura y con firmeza sin dar crédito a los constantes ataques de quién se convirtió en su más despiadado atacante, el mismo alcalde Dau.
Si señores el Concejo de Cartagena mismo que en tantos escándalos se ha visto, es quien hoy cumple contra viento, marea y ametrallamientos morales el deber de vigilar y cuidar de lo que a todos nos pertenece.
Los últimos debates de rendición de cuentas a las diferentes dependencias de esta nefasta Administración nos han dejado en claro que vamos por mal camino, no hay justificación para nada de lo que se ha mostrado.
En lo que va de la rendición de informes de las diferentes secretarias del Distrito, al Concejo de Cartagena de Indias, hasta ahora podemos ver qué:
- Secretaría de Hacienda se rajó por completo, lo único que prácticamente hizo fue asistir.
- Corvivienda es un expendio de OPS.
- Control urbano cerró una cuantas obras y en eso ha quedado su gestión
- Planeación Distrital no sabe en qué se ha ejecutado el presupuesto, ni explica porque el presupuesto de inversión se está gastando en OPS.
- El DADIS no ha ejecutado a la fecha ni una cuarta parte del presupuesto.
Mientras nada ocurre en Cartagena de Indias, Presidencia de la República no hace el mínimo esfuerzo por hacer efectiva una suspensión que todos pedimos a gritos, como un suplica por una migaja de dignidad, de respeto a lo publicó, de ceñirse a lo que es administrativo, generado por ese estado de concupiscencia que heredamos de administraciones pasadas pero que en esta nos ha puesto a penar. ¿Podremos pasar del purgatorio al paraíso como lo narra Dante? ¿O por el contrario pasaremos por los nueve infiernos de la divina comedia?
Mientras todo esto pasa, en nuestro purgatorio esperamos la suspensión del alcalde Dau solicitada por la Contraloría Distrital y que desde la presidencia han demorado tanto. ¿Será acaso por la amistad de Dau con Andrés Duque hermano del presidente? De ser así apague y vamos.



