Reduflación…Hiperinflación…Inflación e implosión
Las expectativas para los colombianos en cuanto a su futuro económico deben ser de la mayor importancia posible para el presidente electo este domingo 19 de junio de 2022. Éste debe atemperarse y saber que no está en campañas prometedoras, debe ser inteligente a la hora de rodearse de funcionarios probos de excelsas condiciones humanitarias y con gran sentido social que aparten sus linajes politiqueros y no estén a la espera de una señal corrupta de sus jefes que solo buscan intereses personales y partidistas.
Ellos deben conocer a ultranza los fenómenos económicos de mayor realce tales como la reduflación…hiperinflación…inflación e implosión, entre otras variables más que mueven nuestro diario vivir y van en contexto con la internacionalización de la economía y el libre empresarismo, cuando sabemos que un mandatario ya no toma decisiones por partido o por lo que considere su concepción o persección política, nos debemos a los sucesos y a las organizaciones mundiales tales como el Desarrollo Sostenible, la banca nacional y mundial o la OCDE, que nos establecen lineamientos a los cuales el estado debe cumplir.
Si miramos el contexto de potencias, se puede considerar que “…Si por aquí llueve…por allá no escampa…”, si en Colombia estamos hasta la coronilla con el aumento desenfrenado del encarecimiento de vida por tener la inflación más alta en los últimos 21 años, en el país de los gringos la situación tiende a ser mucho más desagradable ya que su inflación de precios al consumidor, alcanzó su mayor nivel en los últimos 40 años, y hacemos alusión al gigante del norte por ser nuestro principal socio comercial y aun, cuando no lo queramos, dependemos en muchas instancias de sus sucesos económicos.
Así como a los del norte, nuestro país mira con pesimismo el futuro inflacionario, según el DANE, en febrero teníamos un pico demasiado alto en el orden del 8,01% y al cierre de 2022 se espera que la inflación supere el 6% producto del comportamiento en las divisiones de alimentos y bebidas no alcohólicas y restaurantes y hoteles (DANE, 2022), y en la de muebles y artículos para el hogar que alcanzaron alzas de hasta un 7,54%.
Los retos son grandes, es necesario subir el IPC, si miramos el reporte del DANE, “…en mayo de 2022, la variación anual del IPC fue de 9,07%, es decir, 5,77 puntos porcentuales mayor que la reportada en el mismo periodo del año anterior, cuando fue de 3,30%”, para ello debemos controlar la alta inflación que en el 2021 cerró con una tasa del 5,6%, el primer trimestre del año se situó en el 4,36%. Las proyecciones del Banco de la República para éste año es del 6,4% y de 3,8% para 2023, y se hace necesario controlar el fenómeno de la reduflación, que no es más que la “…reducción de porciones, cantidades y tamaños de un producto, sin alterar el precio final a los consumidores…”.
Las cifras también nos indican, que las políticas económicas deben ser rápidas y oportunas, impulsar el nuevo modelo económico de la economía circular, para la protección de los recursos naturales, el control y legalización de componentes productivos de la economía subterránea y combatir sus aristas criminales, reglamentar o desaparecer las bolsas de empleo y las empresas multipropósitos ideólogos del entramado de corrupción en la contratación que es el peor de los males que ha generado el ser humano, que la filosofía de los impuestos deba ser un prioridad del Estado en cuanto a su recudo y distribución
No podemos llegar al fenómeno de la implosión con el inconveniente de disminuir significativamente los niveles de vida, sería fatal para los colombianos, el presidente electo debe ser firme en combatir la pobreza multidimensional, la pobreza monetaria, y el desempleo, proporcionarles alimentos a los más de 3 millones de hogares que no comen tres veces al día”, impedir que podamos ingresar al selecto grupo fatídico analizado en el Índice Global del Hambre, donde la falta de alimentos tiende a la hambruna, acabar a toda costa el intermediarismo en el campesinado para que sus productos sean llevados directamente a las plazas de mercado o consumidor final.
Con todo el lastre que se ha derramado, Colombia es mirada con buenos ojos por el mundo económico, muy a pesar del manejo inequívoco a las relaciones internacionales, la infiltración de politiqueros en el Banco de la República, los organismos internacionales nos extienden buenas calificaciones para el 2022. El Banco Mundial nos proyecta al 4,3% el FMI nos dice que la economía colombiana crecerá un 4,5% y la OCDE un 5,5%.
Las pruebas de lo anterior están a la vista, mientras otros países hacen esfuerzos por conseguir créditos blandos, el Banco Mundial le tiene aprobados dos suntuosos créditos de US$750 millones de dólares para “mejoren la equidad y la resiliencia de los hogares que enfrentan las mujeres para acceder a mejores oportunidades económicas” y US$80 millones de dólares para “mejoras en las prácticas pedagógicas y la gestión del sector educativo de forma equitativa y sostenible”.
La gobernabilidad con democracia debe continuar, la economía colombiana puede recuperarse, entender que lo social prima y no debe darse reversa para el empleo digno, aumento del poder adquisitivo, pilares para disminuir las cifras de pobreza. Amanecerá y veremos…estaremos atentos y monitoreando.



