En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo 19 de junio de 2022, en Colombia, el economista Gustavo Petro Urrego obtuvo el 50,44% de los votos contra 47,31% de su adversario, el ingeniero Rodolfo Hernández Suárez, con más del 99,99% de las mesas escrutadas.
«Lo que viene es un cambio de verdad», anticipó el economista y exguerrillero de 62 años en su primer discurso público tras celebrar el triunfo en Bogotá.
El exguerrillero Gustavo Petro es el caso más reciente de un izquierdista de América Latina que llega al poder en medio del descontento social con la clase política, la desigualdad y el estancamiento económico. Desde 2020, esa lista incluye también a Luis Arce en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile.
Estos y otros mandatarios de la región felicitaron al nuevo presidente electo colombiano el domingo.«El triunfo de Gustavo Petro es histórico. Los conservadores de Colombia siempre han sido tenaces y duros», sostuvo el presidente mexicano, el también izquierdista Andrés Manuel López Obrador.
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Las comparaciones de Petro con otros líderes de izquierda de la región surgieron desde que fue electo alcalde de Bogotá en 2011. Ahora que llega a la presidencia del tercer país más poblado de Latinoamérica, cobra aún más importancia la cuestión sobre el lugar de Petro en el espectro político.
Gustavo Petro, militó en la guerrilla urbana y nacionalista del M-19 en las décadas del ’70 y ’80, un pasado por el que muchos intentaron asociarlo en la campaña electoral con la izquierda radical, sin embargo, el M-19 se desmovilizó en 1990 y Petro se presentó en este, su tercer intento de llegar a la presidencia, como un político moderado luego de haber sido senador.
«La moderación en algunas de sus propuestas lo ha llevado a ser visto por un sector de la ciudadanía más como un candidato de centro izquierda que de izquierda radical», asegura la directora de posgrados en ciencias políticas en la Universidad Javeriana de Bogotá, Patricia Muñoz.
El nuevo jefe de Estado ha propuesto cambiar el sistema económico del país, mermar la extracción recursos naturales, una reforma agraria para terminar con los latifundios improductivos y ofrecer empleo en el Estado a quienes no lo encuentren en el sector privado. «Vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia», dijo Petro en su discurso triunfal el domingo. «No porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la premodernidad en Colombia, el feudalismo».
El presidente electo de Colombia ha señalado como referentes a izquierdistas como el expresidente brasileño Luiz Ignácio Lula da Silva o el ecuatoriano Rafael Correa. Sin embargo, otros le ven similitudes con el actual mandatario mexicano, conocido por sus iniciales de AMLO.
Petro «viene de una tradición de izquierda nacionalista y antiimperialista, un poco parecida quizás a la que inspira a López Obrador en México», dice Yann Basset, profesor de ciencia política en la Universidad del Rosario en Bogotá.
Y agrega que Petro tiene «un estilo agresivo, con discursos a veces populistas, que genera mucha resistencia y temores a que tenga un gobierno con rasgos un poco autoritarios, otra vez al estilo de lo que está pasando en México».
López Obrador, de 68 años, fue en 2018 el primer presidente de izquierda electo en México en siete décadas y este mes AMLO causó polémica al apoyar a Gustavo Petro afirmando que enfrentaba una «guerra sucia» como le pasó a él mismo en México, lo que fue calificado por la Cancillería colombiana como «injerencia» en los asuntos del país.
Por otro lado, también hay semejanzas entre el modo en que Petro llega a la presidencia de Colombia y cómo lo hizo Boric en Chile en diciembre. Ambos ganaron sus elecciones luego de los estallidos sociales que revelaron un cansancio con el establishment y el modelo económico de sus países, según analistas.
Petro y Boric prometieron reformas estructurales para asegurar la paz, con el Estado en el centro de sus proyectos sociales, económicos y de cuidado medioambiental.
Con la selección Francia Márquez como vicepresidenta —la primera negra, feminista y ambientalista que llega al cargo—, Petro mostró voluntad de acercarse a temas de género, raza y clima de una izquierda más joven como la que representa Boric, señala Basset.
Y agrega que esto ocurrió pese a tensiones que la campaña de Petro tuvo con sectores feministas, que lo acusaron de rodearse de políticos de la «vieja guardia» con una visión machista.
En temas sociales, Gustavo Petro también ha defendido el acceso de las mujeres al aborto y prometió garantizar los derechos a la diversidad de orientación sexual. Su idea de terminar con el enfoque prohibicionista de las drogas, lo aproxima más a figuras como el expresidente uruguayo José Mujica, otro exguerrillero, que a otros izquierdistas más clásicos de la región. Pero claro que una cosa es la propuesta electoral y otra la forma en que se gobierna, sobre todo en un país polarizado y con claros contrapesos de poder.
Adam Isaacson, un experto en Colombia de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos cree que todavía es incierto el tipo de gobernante de izquierda que será Petro después que asuma el 7 de agosto.
«La personalidad de Petro», explica. «Si va a resistir controles sobre su poder, o si va a ser más como Boric, Mujica o Lula y soltar un poco su agarre sobre el poder».




