Finalmente terminó la campaña más sucia y vacía de ideas que tuvimos en Colombia en los últimos tiempos. Tenemos nuevo presidente, su nombre Gustavo Francisco Petro Urrego, y como demócratas es el Presidente de todos los colombianos y colombianas, y de los que viven en Colombia, mío también, aunque yo esté impedido de votar en presidenciales.
La cordura democrática siempre me ha enseñado que todos debemos colocar nuestro granito de arena para que al nuevo Gobierno Nacional le vaya muy bien y con éxito, porque si le va bien, nos irá bien a toda la nación.
Puedo no estar de acuerdo con sus posiciones sobre el aborto, eutanasia sobre las nuevas modalidades de matrimonio, pero eso no significa que yo le desee mala suerte. Que su gestión sea muy exitosa. No seré de aquellos que ansían que le salga mal para después reclamarle o echarle en cara a los que apoyaron las propuestas del Presidente electo, esa actitud es inadmisible y ese tipo de mentalidad debe cambiar. De todos modos, no deja de ser curioso que muchos que hoy afirman eso, sean los mismos que hace cuatro años, desde el día de la posesión del actual presidente, prometieron hacerle la vida imposible. Pero eso nada justifica que se debe actuar de la misma manera.
Bienvenida la oposición necesaria en todo sistema democrático haciendo de veedurías y control a la acción del gobierno. La oposición no debe olvidar que contando con el voto en blanco, representa cerca de 11.100.000 ciudadanos que no votaron por el actual Presidente electo.
Miguel Uribe del Partido Centro Democrático dijo algo muy acertado, que apoyaría las propuestas de interés nacional y que haría una responsable oposición en aquellas propuestas que, según su sensibilidad política, observe que pongan en causa los derechos de los ciudadanos. Me parece una posición acertada, moderada y exenta de actitudes estéricas.
También me sorprende muy positivamente la actitud tranquila y moderada del Presidente electo, apelando y buscando calmar las confrontaciones y buscando el dialogo con todos los sectores de la sociedad, aun con el expresidente Uribe. Sin dudas el país demanda reformas en las cuales todos debemos estar de acuerdo.
Tomar decisiones precipitadas no es de buen menester. Hay que ser prudentes y esperar por el equipo de ministros que acompañarán al presidente electo, su programa de gobierno y como propone desarrollarlo, así como el primer presupuesto del Estado de la era Petro para ver hacia dónde vamos. No nos olvidemos que con el presidente Santos tuvimos un Gobierno de Centro Izquierda y que con aciertos y desaciertos lo hemos vivido y no hubo debandada de empresas o de personas naturales.
Lo que si me preocupa son los radicales de ambos bandos, que al final resultan ser los intransigentes y sigan mostrando su odio insultando a los que piensan diferente en sus páginas sociales. Ojala aprendan y se dejan contagiar de la moderación y cordura democrática del Presidente electo y de los candidatos que perdieron. Al fin la democracia es un valor que debemos defender todos pero que no puede ser dañada y destruida por los radicalismos y fundamentalismos estéricos de los que apoyan esta o aquella ideología. Bájense todos del caballito del odio porque este no es el camino.
Siempre he orado por los gobernantes de las naciones para que Dios les regale el Espirito de inteligencia, ciencia y sabiduría para la búsqueda de las mejores políticas de equidad, justicia social y disminución de los índices de pobreza. Rezo para que el neo electo Presidente Gustavo Francisco Petro Urrego y su equipo de Gobierno tengan mucho éxito y trabajen por el bien de todos los colombianos y colombianas.



