Nuestro país, Colombia, acostumbrada a montar fabulas alrededor de nuestra historia y acomodarlas a falsedades para ocultar la verdad como sucedió un viernes 20 de Julio de 1810, cuando Joaquín Camacho le solicitó al virrey Antonio José Amar y Borbón, respuesta al pedido de instaurar una junta de gobierno y ante la negativa, se dio inicio a una revuelta que ya estaba organizada por José María Carbonell, Camilo Torres, José González Llorente, Antonio Morales Galavís, José Acevedo y Gómez, y es allí donde sé exclama un grito de independencia por la hegemonía española, pero que le los historiadores le echaron la culpa a un español llamado José González Llorente, por no querer prestar un mísero florero para engalanar una mesa en la residencia de un enigmático personaje llamado Pantaleón Narváez.
Dicha ceremonia tenía como motivo, ofrecer un brindis con vino “Carlón de uva garnacha, de la casa Castellón de Benicarló, con altos grados de alcohol” al corregidor Antonio Villavicencio, Comisionado Regio, título que le endosaron en 1810 por parte del “Concejo de Regencia de España”, quienes ya habían visionado que un grupo de revolucionarios mamertos, no sabemos si de izquierda o de derecha, se estaban reuniendo para dejar de ser “colonias Americanas” y exclamar gritos de independencia.
El 20 de Julio de 1810 le dieron el golpe de gracia al virrey Antonio Amar y Borbón por una Junta Suprema de Gobierno. Los hechos también estaban planeados y el corregidor Antonio Villavicencio se unió a los patriotas pero por efectos de la las luchas internas, en 1815 siendo “Toño” gobernador de la Provincia de Tunja y gobernador y jefe militar de la Provincia de Mariquita, sufrió los efectos del terror político de los realista y fue apresado y condenado a muerte.
¿Y a que viene toda ésta historia veintejuliera? Por una sencilla razón, los personajes de 1810 se acaban de reencarnar en el presente siglo, ya que está de moda hablar de un nuevo florero, no el de Llorente, sino el de la Mojana y sus inundaciones, cuando los profesores de primera y bachillerato al iniciar sus actividades escolares, los primeros asistentes a clases son las 2 especies de cocodrilos (Crocodylus acutus y C. intermedius), de la región, la babilla y el caimán, y los compañeros de aula son las iguanas, tortugas y hasta los osos perezosos que quieren aprender de nuestros nuevos colonizadores como es que se maneja la corrupción mojanera.
Los artistas que están emulando hoy en día a Carbonell, Torres y cia, son entre otros los gomelos pelafustanillos de Planeación Nacional, todos los alcaldes históricos de Guaranda, San Marcos, Majagual, Sucre, Caimito y San Benito Abad, en el departamento de Sucre, Nechí en Antioquia; Magangué, San Jacinto del Cauca y Achí en Bolívar y Ayapel en Córdoba, conjuntamente con los gobernadores de esos departamentos que no les falla la menoría histórica cuando saben que el problema de las inundaciones es de vieja data y los robos de los dineros para contrarrestar el mal, que nunca se acabará por efectos de la corrupción, están en el orden de miles de millones de dólares.
Todo efecto de corrupción tiene sus inicios y se parte de la millonaria suma en dólares que les entregó la Misión Colombo-Holandesa hace más de 50 años para el problema de hoy y se continua con los pesos que se giraron por parte del extinto PNR, Colombia Humanitaria, regalías, los billones desembolsados por el departamento de Planeación Nacional, los 38,5 millones de dólares provenientes de la Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación, FAO, y todos ellos no se saben a dónde fueron a parar.
Para continuar con la “guachafita” el domingo 29 de agosto de 2021, nuestro Ministro del Interior anunció una mermelada por más de 20 mil millones de pesos para atender la mergencia y más tarde y ante el asombro del país, se gastaron la módica suma de 70 mil millones de pesos para el mismo problema pero ahora con “Cara de Gato”, pero los contratistas de las obras hicieron caso omiso a los requerimientos de ganaderos y agricultores de la zona, cuando les decían y repetían que las corruptas megabolsas para el tape del chorro, se los llevaría el primer chaparrón, cosa que sucedió bajo la complacencia de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos.
Pero nuevamente el dueño del “Florero de la Mojana” el ministro del Interior con funciones presidenciales, Daniel Palacios, anunció pomposamente una nueva adición por 21 mil millones de devaluados pesos, que también se esfumaron por arte de magia y parodiando a los realistas de 1810, un nuevo comando encabezado el Ministro del Interior, el Ministro de Agricultura, Rodolfo Zea, el Director de la UNGRD, Eduardo José González, montaron un fugaz “Puesto de Mando Unificado” que más duró “una cucaracha en baile de gallina”, que el susodicho puesto de mando, para un inexistente seguimiento cuando más de 100 mil familias viven a las orillas de las vías y solo comen escasamente una vez al día
Ya el problema no solo es “Cara de Gato”, los 11 alcaldes de los municipios afectados les expresaron que la situación es insostenible ya que se han presentado nuevas emergencias en todas las comunidades de la Mojana y el San Jorge, la ganadería y agricultura que se estancaron, las industrias paneleras y azucareras desaparecieron, la pesca con problemas producto de la contaminación de la minería ilegal, los servicios públicos y la red hospitalaria colapsada, sin el servicio permanente de energía, las vías terciarias en pésimo estado, interfiriendo en la rápida salida de los productos del campo y la inestabilidad comercial.
Como para cerrar con “dos orejas y rabo” el CONPES aprobó la bicoca de 1.8 billones de pesos, para la construcción del Dique Direccional con las 33 compuertas hidráulicas necesarias para acabar de una vez con el problema de las inundaciones en La Mojana y El San Jorge. El avispero de la corrupción de alborotó inmediatamente.



