El espejo retrovisor de los mandatarios del orden municipal, departamental y nacional, es una figura que ha sido utilizada por los gobernantes de elección popular a fin de justificar que el futuro es incumplible en cuanto a las promesas politiqueras que se efectúan año tras año en campaña para acceder a los cargos públicos. “…no se puede hacer política mirando el espejo retrovisor…” expresó Michelle Bachelet ex presidente Chilena y Alta Comisionada de la ONU para los DD.HH
La situación en nuestro país es reiterativa y gobiernos entrantes despotrican de sus sucesores señalando “huecos fiscales” que son normales en toda administración y para ello, el pueblo los eligen para gobernar y no para mirar por el espejo retrovisor, demostrando incompetencia, falta de visión futurista, tomando lo bueno del pasado y colocar los “pies sobre la tierra” cuando los problemas sociales-económicos son perenes, cambiantes y de manera abrupta o inesperadas, el Covid, las guerras o los fenómenos de la tierra como inundaciones, terremotos entre otros.
Creíamos que el nuevo gobierno podría entrar con otro talante, sin embargo, varios miembros de la comisión de empalme encabezada por un ilustre desconocido y político de oficio, le expresaron a Colombia y al mundo que la “olla estaba raspada”, y peor aún, cuando el coordinador de dicha comisión Mauricio Lizcano quien siempre ha estado en el “tejemaneje” de la política expresó: “…el presidente Petro no la tendrá fácil con el país que recibe…”
¿Y quien no sabe lo anterior? ¿Alguien en su real saber y entender nos podrá ilustrar si existe un país que entregue el poder a su sucesor saneado económicamente? Miremos el ejemplo de la potencia norteamericana cuando el expresidente Trump, producto de sucesos como escalada bélica con Irán y los problemas comerciales con China, entregó el poder con una economía en desastre total y las consecuencias la está viviendo el actual presidente Biden, con el desplome de crecimiento que se contrajo en un 0.9 % llegando a dos trimestres consecutivos negativos, configurando lo que llamamos “recesión económica”.
Pese a lo anterior, Biden, no ha mirado con el espejo retrovisor, tirándole la pelotica al anterior, sino, tomando las medidas necesarias para salir del bache económico, afirmando que “…la definición de recesión no se ajusta con la realidad actual de ese país…”, posición que deberían tomar todos los que acceden al poder.
Recordemos la “guachafita” entre Santos y Duque por el hueco fiscal dejado a éste último, que según sus coequiperos eran superiores a 25 billones, cuando Santos alegaba que no pasaba de 7 billones y al final la suma fue de 14 billones y sin ir tan lejos es bueno recordarle al país que Andrés Pastrana dejó un hueco de 7,3 billones; Álvaro Uribe, del 2002 al 2010, dejó otro hueco 21 billones, cosa que también sucederá con Petro al entregar su mandato.
Todos los gobernantes requieren dinero para implementar su plan de desarrollo, el presidente Duque le tocó la mala con el Covid-19 y su mejor ministro, el de Salud, manejó la situación con mucha capacidad a pesar de los primeros pasos en falso con la vacuna de Sinovac, con el cuento de los incrédulos anti vacuna que decían y alegaban que dicha vacuna “era un cuento chino y mamerto”, que nos querían inyectar un chip para saber dónde nos escondíamos o para que extraterrestres pudiesen manejar nuestra torcida mente macondiana.
No entraremos a enumerar los problemas sociales-económicos que nos deja Duque, ya todos los conocemos y estamos viviendo, resaltemos lo que él expresa haber dejado, entre otras, 14 proyectos multi-modales que hacen parte de obras de quinta generación, 29 concesiones viales funcionando cuando encontró 21 paralizados, las App (Asociación Publico Privada) del Río Magdalena y el Canal del Dique que están en su fase final de aprobación y en pliegos definitivos, con lo que se tendrán navegabilidad por el río entre Bocas de Ceniza (Barranquilla) y Barrancabermeja (Santander), en un trayecto de 668 kilómetros.
En consecuencia, toda administración nueva siempre tiende irremediablemente a presentar una reforma tributaria para buscar los recursos que requieren para la gobernabilidad y así lo expresó el equipo de Petro al señalar, “…que una reforma tributaria es imprescindible», donde se aspira a recaudos cercanos a los $50 billones, eliminando exenciones y beneficios a patrimonios altos, revisión de la tributación empresarial y sus dividendos, sin apartarse de los preceptos que sugiere la OCDE en cuanto a márgenes de tributación que va directamente ligado al PIB nacional que según Petro, “…está incluso por debajo del promedio latinoamericano…”
Si el Pacto Histórico busca los recursos para impulsar la matrícula cero, los subsidios y programas de vivienda, el ingreso solidario entre otros más, es necesario que se pueda consolidar las alianzas y acuerdos políticos, económicos, religiosas y sociales de carácter nacional o territorial en el frente amplio que desean consolidar ya que el espectro internacional no conjuga plenamente con lo deseado por el Pacto Histórico, con relación a cargas impositivas, cuando la OCDE, tiende mucho más hacia el impuesto sobre personas con altas fortunas y no a las cargas impositivas de las empresas con el argumento que allí se genera la producción y el empleo.
El Camino es espinoso y culebrero, dejar atrás el espejo retrovisor no es fácil, recordemos que la política es dinámica y cambiante…



