En Colombia es normal la proliferación de eclécticos en la política, cuando toman posturas sin definir, sin mirar las causas o efectos de una medida gubernamental que ha sido del resorte de todos los gobiernos, pero por ése ánimo maloliente de llevar la contraria y controvertir sin fundamento, los convierten en simples eclécticos idealistas – materialistas, sin ideas de lo que intentan dar a conocer cuando ellos o sus aliados han tomado en un futuro no muy lejano, las mismas decisiones económico-político que solo buscan el bienestar de las comunidades.
Con la pérdida del poder, también pierden la memoria, claro está, en forma premeditada, y ése auto-deterioro cognitivo son motivos para la depresión y la recuperan cuando ostenten nuevamente el poder y seguir con el nepotismo y la demencia corrupta, cosa que lucharan hasta su consecución no importa que difamen, intenten desprestigiar, denigrar de todo y vilipendiar sin argumentos válidos.
El presidente Petro, sólo lleva un mes de su mandato, todavía no hay tiempo de sustentar las posibles críticas, los cambios extremos de como ejercer el poder son mucho más difíciles cuando llevamos dos siglos con gobiernos de derecha, repartiéndose la torta los partidos tradicionales liberales y conservadores en alianzas con otros sectores que tuvieron su origen en los desgastados trapos rojos y azules
El Jefe de Estado, al ver que el ex presidente Duque, le dejó la olla económica raspada, le expresó al país que era necesario discutir la posibilidad de una emergencia económica para “…abordar y mitigar los riesgos derivados de la crisis climática y el aumento de estas en los últimos tres meses, advirtiendo que en septiembre tendremos la segunda temporada de lluvias con un fuerte impacto al combinarse el fenómeno de La Niña y la segunda temporada de huracanes…”.
Esa simple tautología, exacerbó los ánimos pasionales y enfermizos de unos cuantos sin importar las consecuencias que nos traería no detectar a tiempo y repetir las vicisitudes catastróficas del 2010, considerado el año más mortífero de nuestra historia con más medio millón de muertes producto del desborde de los ríos con inundaciones, aludes, terremotos, tifones, heladas enfermedades, olas de calor y el aumento del hambre y el desempleo.
El IDEAM ha sido claro en los pronósticos climáticos, “se estima que durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre las precipitaciones serán un 30% superiores al promedio histórico en las zonas de La Guajira, Magdalena, Atlántico, Cesar, Norte de Santander, Boyacá, El centro del Región Andina y el trapezoide amazónico.
Es bueno retroalimentar la memoria histórica, en noviembre de 1988, El Gobierno del presidente Andrés Pastrana declaró el «estado de emergencia económica y social», pero para evitar una «catástrofe financiera», gravando con un 0.5% todas las transacciones del sistema financiero para capitalizar el “Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín)”.
En el 2022 en plena pandemia del Covid-19, Andrés Pastrana conjuntamente con ex ministros, y miembros de su partido Conservador, le propusieron al gobierno de Duque una “emergencia” para enfrentar la crisis, buscando “créditos externos a modo de financiación…como lo efectuaron en los años ochenta y de esa manera buscar la estabilidad económica de la Nación».
El 13 de enero 1997 nuestro recordado presidente del proceso ocho mil Ernesto Samper Pizano, emitió el decreto 80, decretando el estado de Emergencia Económica y Social a fin de efectuar “…un recorte en los gastos de inversión y funcionamiento…”
El 23 de abril 23 de 1992, el presidente Cesar Gaviria Trujillo, sacó a la luz pública el decreto 680, decretando para todo nuestro territorio, “el Estado de Emergencia Económica y Social” con la finalidad de “conjurar la situación de crisis en el servicio público de energía eléctrica…”.
El Presidente Juan Manuel Santos, tampoco pasó desapercibido sobre la materia, el 2 de Septiembre de 2015 declara emergencia económica en Cúcuta “…para facilitar el transporte de carbón, por la crisis que se ha generado con el cierre fronterizo con Venezuela. El 3 de abril del 2017 declara la emergencia en el Putumayo a fin de “…lograr los recursos para la reconstrucción de Mocoa, producto de la avalancha que destruyó una gran parte de dicha población…”. En diciembre de 2010, nuevamente Santos hizo uso de la emergencia social, económica y ecológica con medidas para ayudar a los damnificados por la ola invernal y a la reparación y reconstrucción del país
En noviembre 2009 Uribe declaró la emergencia social para «salvar» al sector salud de la crisis por los costos de los servicios que no están incluidos en el POS que se deben asumir por fallos judiciales. En julio de 2010, también decreta «emergencia económica» en la frontera con Venezuela para “ofrecer privilegios tributarios a los comerciantes e inversionistas a fin de recuperar el comercio en la zona”, de la misma manera propuso la emergencia económica para salvar a Hidroituango de una “catástrofe económica, social y ambiental”.
El gobierno de Duque también se acogió varias veces a la norma, el decreto 637 de mayo 6 del 2020, declara el estado de emergencia por “la protección de los puestos de trabajo, incluidos los formales, afectados por la pandemia del Covid-19…”, luego la “emergencia sanitaria” para contener el coronavirus, norma que se extendió en todo su periodo de gobierno.
Lo que el presidente Gustavo Petro ha expresado es un dialogo rápido para estudiar la posibilidad de “colocar una emergencia económica para abordar y mitigar los riesgos derivados de la crisis climática”
Cuando los anteriores gobernantes lo aplicaron, era una buena medida…para éste es un exabrupto… no hay derecho… pero estamos en Locolombia.



