“…El Fondo Monetario Internacional (FMI) les envía mensajes subliminales a los países “…algo delicado está por llegar…en la economía global…”
Lo que al mundo económico y social le espera no es esperanzador, ya tuvimos una experiencia no agradable con los sucesos de la Covid-19, cuando las naciones y el mundo científico, no estaban preparadas para semejante panorama mortal, con encerramiento, hambruna, perdida de seres queridos, falta de trabajo, aumento de la corrupción en compras de vacuna y dotación médica, pero lo peor, no existía una vacuna sintética guardada en prevención de posibles pandemias.
No contentos con lo del Covid, el mundo día a día se envenena mucho más, hasta llegar al pronóstico fatal de parte de un gran sector ambientalista que alega con argumentos sólidos, que éste se acabaría en algo así como en 200 años, producto de la irracionalidad humana-empresarial que ha engendrado la conocida crisis mundial de la biodiversidad, sin importar sus consecuencias en temas como el envenenamiento del planeta con sustancias toxicas a pesar que las Naciones Unidas reafirman que éstas prácticas causan en el planeta “más de nueve millones de muertes prematuras” y “ cada seis muertes en el mundo está relacionada con enfermedades causadas por la contaminación”
Para el 2023, una nueva “pata le nace al cojo” cuando se avecina una recesión mundial anunciada, nada menos por el presidente del Banco Mundial, David Malpass, producto de la inflación descontrolada en muchos países desarrollados, las subidas innecesarias de las tasas de interés, la fratricida guerra entre Rusia y Ucrania y las políticas incoherentes y muchas veces camufladas de la Reserva Federal (FED), o el banco central de los Estados Unidos, que como sabemos es un consorcio público-privado que controla la política monetaria de EEUU y por supuesto, sus decisiones no solo son importantes en el desempeño de la economía estadounidense, sino en el sector empresarial y del consumo en los mercados globales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) les envía mensajes subliminales a los países “…algo delicado está por llegar…en la economía global”, por tal razón, los países deben atemperar su política monetaria de acuerdo a su propio crecimiento, ya que se proyecta para el 2022 un 3.2% de crecimiento en la economía mundial, pero para el 2023, en una tercera parte de los países, éste se reducirá al 2.3%, con dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo lo que se considera como una recesión.
En cuanto a Colombia, nuestro ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, aseguró que se debe mantener la estabilidad macroeconómica, “preocupa el alza del dólar, vamos a garantizar la transición exportadora de Colombia hacia productos no petroleros, pero manteniendo cuidado sobre cuál es el nivel de exportación de petróleo que requiere el país, no se comprarán tierras con TES, no habrá control de cambios, se cumplirá la regla fiscal, se adelantará una transición exportadora y Colombia respeta todos los contratos de explotación de petróleo y gas”.
En cuanto a mantener la regla fiscal, es importante que la sociedad conozca que las propuestas de inversión o lo planeado para tal fin por el actual gobierno, se mantendrá, de manera especial en lo referente a la pobreza y la desigualdad, lo mismo que los planes para disminuir el desempleo y aumentar el empleo digno que son los pilares para el mejoramiento de la calidad de vida con una economía incluyente, justa, progresiva y sustentable.
Cuando se habla de economía sustentable, no se trata de implementar la economía del decrecimiento, que intentan irradiar en la sociedad comentaristas con sesgos politiqueros de algunas cadenas radiales del orden nacional, que por sus aspiraciones presidenciales tergiversan los conceptos macroeconómicos para confundir a los oyentes, cuando la realidad de lo conceptual es completamente diferente, es la conversión de las desgastadas economías marxistas y capitalistas en la economía de la vida.
Sin ser “más papista que el Papa” es bueno también intentar para el 2023 tener en cuenta las sabias palabras del Papa Francisco, “…una nueva economía hoy, puede ser una economía amiga de la tierra…una economía de la paz…se trata de trasformar una economía que mata…en una economía de la vida en todas sus dimensiones…”
Para lo anterior debemos prepararnos, las empresas reducirán sus horas de trabajo, despedirán trabajadores y cero contrataciones ya que normalmente la cuerda se rompe por la parte más débil, el Estado intentará responder disminuyendo las cargas tributarias al sector empresarial, pero ello no impedirá la desbandada laboral, en consecuencia, los que tengan poder del ahorro, no gastarlo en productos suntuarios, disminuir las compras a crédito, suspender viajes, restaurantes e ingesta de “perro con perro”, racionalizar el consumo en los servicios públicos y pagar puntual para evitar los altos intereses y saber que las recesiones no son eternas, son etapas. Que el 2023…no sea como lo pronostican…que sea como las encuestas…siempre se equivocan…



