Normalmente en cualquier vereda, provincia, municipio, capital o región, existen personas que las comunidades lo consideran líderes, otras se autoproclaman como tal, unas más montan un estandarte de ilusiones sobre necesidades de su entorno y proclaman soluciones y las autoridades los encasillan como el líder de las propuestas, de los paros, de los saqueos, pero líderes de la talla de Uribe y Petro, no se consiguen a la vuelta de la esquina.
La pregunta que nos hacemos es “¿Los líderes nacen o se hacen? Consideramos que existe un poco de cada uno de ello, y con el transcurrir de sus estudios y vivencias se van consolidando y de esa manera afloran los talentos sean positivos o negativos, dependiendo de la óptica que cada ser humano lo considere o se acomode a sus necesidades, siendo que un líder puede tener varios perfiles, malévolo-psiquiátrico o benévolo-psiquiátrico; ególatra con complejo de mesías, o humanitario con vocación de servicio; complejo de inferioridad o grandiosidad social; carisma para manipulación o carisma para gobernar; obsesión por el poder o el poder para servir.
El mundo ha tenidos líderes buenos como, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi Ernesto “Che Guevara», Abraham Lincoln, Ángela Merkel, Martin Luther King y malos como Calígula, Francisco Franco, Mao Zedong, Adolf Hitler, Benito Mussolini, Josef Stalin, Augusto Pinochet, Mengistu Haile Mariam, entre otros y en Colombia también hemos tenidos líderes buenos como, Jorge Eliecer Gaitán, Álvaro Gómez Hurtado, Luis Carlos Galán, Antanas Mockus, Jorge Enrique Robledo, Claudia López, los vivientes se han quedado con sus propios enigmas y otros han sido asesinados y sus vástagos no han tenido la estirpe para convertirse en reemplazantes líderes.
Otra historia es lo que representan los malos lideres nuestros, podríamos enumerar muchos, pero los más representativos se encontraron por los lados del narcotráfico y la guerrilla, sabemos las historias de Pablo Escobar, Pedro Antonio Marín, alias “Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo”, Víctor Julio Suarez Rojas “Mono Jojoy”, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, Gonzalo Rodríguez Gacha, los hermanos Ochoa Vásquez, Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, algunos de ellos desmovilizados o en prisión y otros fallecidos. Sus liderazgos no le han servido en nada a nuestro país.
Álvaro Uribe Vélez, antiqueño de pura cepa, de sombrero aguadeño, poncho paisa y carriel Jericó original, de las entrañas y estirpes políticas engendradas de su mamá Laura Vélez Uribe, quien fue la abanderada del voto femenino en la década de los 50 y tuvo el orgullo de ser la primera concejala y presidenta del concejo del municipio de Salgar. Uribe Vélez, miembro primíparo del Partido Liberal Colombiano en 1977, inició muy joven su trayectoria política administrativa en las Empresas Públicas de Medellín, luego secretario del Ministerio del Trabajo y Director de la Aeronáutica Civil.
En 1982, Belisario Betancur Cuartas lo designó Alcalde de Medellín, donde solo duro cinco meses, para luego lanzarse al ruedo político siendo concejal de Medellín entre 1982 y 1986.
De Concejal pasó a Senador de la República hasta 1994 y en 1995 ejerció como Gobernador de Antioquia, donde fortaleció su poder político. En sus dos mandatos como Presidente 2002-2006 y 2006-2010, se erigió como un líder sin precedentes que ha irradiado odios y amores en la política del país y se convirtió en un fenómeno por sus posturas con relación a la Seguridad Democrática, cosa que requiera el país por la injerencia y presencia guerrillera que tenía azotada y cortada la libertad de locomoción con las famosas órdenes de no “movilizarse entre las 6 de la noche y las 6 de la mañana del día siguiente”
La historia de Gustavo Francisco Petro Urrego, también es de antaño, un costeño de pura cepa, nacido en 1960 en la calurosa Ciénaga de Oro, Córdoba, es lo contrario al expresidente Uribe, representa la izquierda colombiana, miembro del M-19, grupo guerrillero desmovilizado en 1990, situación que muchos no le perdonan, otros lo toman como ejemplo por su permanente defensa de sus ideales cuando a sus 21 años inició sus pasos por la guerrilla citada y viviendo en el municipio de Zipaquirá, muy cerca de Bogotá, tendría su primer empleo como personero y luego concejal de dicho municipio.
Petro ha sido estigmatizo por sus contrincantes políticos por considerarlo miembro del M19 y parte de la historia trágica de la toma del Palacio de Justicia, cosa que el alega no haber participado. Luego de la desmovilización, Petro estudió becado en una universidad privada, fue asesor de la Gobernación de Cundinamarca y representante a la Cámara en los años 90, en 1994 diplomático por el Gobierno de Samper, nuevamente en 2002 representante a la Cámara y Senador en el 2006, para luego ser alcalde de Bogotá en 2012 y continuar como Senador de la República. Su gusanillo para ser presidente no lo ocultó y tres veces lo intentó hasta lograr su objetivo en el 2022.
Los resultados electorales han demostrado que cada uno de ellos tiene un 50% de aceptación y negación, pero son los líderes del presente, no vemos en el espectro personajes que se les acerquen en la más mínima expresión y dimensión, pasaran muchos años en que líderes con historia salgan a la luz pública y sean aceptados como estos dos ilustres del presente.
Las cartas para que existan candidatos y candidatas por doquier, están a la vista…los que deseen el poder tiene opciones a pesar de no tener ningún abolengo…



