Ocho ocupantes de la Avioneta Sesna HK5121 que colisionó sobre el barrio Belén Rosales de Medellín la mañana de este lunes 21 de noviembre de 2022, murieron de manera instantánea. El avión se partió en tres partes pero antes de la aparatosa caída impacto contra seis edificios de la zona.
Según reportó el alcalde de Medellín, el piloto avisó sobre un problema técnico en la avioneta y se iba a devolver al aeropuerto pero no alcanzó a llegar y fue cuando se produjo el accidente. El colapso se presentó muy cerca al aeropuerto. “Hay un daño que se evaluará si es estructural o no sobre seis edificios de más o menos unos tres pisos”, dijo el alcalde Daniel Quintero quien estuvo en la zona de la tragedia.
Por fortuna en la vivienda más afectada no había nadie; eso salvó realmente a doña Astrid que acababa de salir a hacer una vuelta, ahí es cuando ocurre el incidente”, comentó el mandatario.
Agregó que que la aeronave tenía como destino el departamento de Chocó. “El gerente era un hombre promotor de este tipo de viajes, había hecho una tarea maravillosa para conectar a la Colombia profunda. Tuve un vuelo a Sogamoso con él, más o menos hace mes y medio. Había abierto muchas rutas, por ejemplo, a Bahía Solano y Nuquí, haciendo que miles de personas pudieran conocer precisamente estas zonas, estos sectores”.
Nicólas Jimenez, el gerente de la empresa San Germán, que operaba el vuelo, viajaba en la avioneta y murió junto a Melisa Pérez, su compañera de trabajo quien ocupaba el cargo de gerente comercial.
Antony Mosquera Blanquiceth, oriundo del Chocó, falleció también en este siniestro junto a Jorge Cantillo Martínez, Dubán Ovalle Quintero y Pedro Pablo Serna. Los dos jóvenes pilotos, tanto el capitán como el copiloto fallecieron en el lugar. Respondían a los nombres de Julián Aladino y Sergio Guevara Delgado.
El cuerpo de bomberos atendió la emergencia que generó incendio al impactar. El procedimiento de control del fuego se realizó con una espuma especial, teniendo en cuenta que el combustible de avión es altamente volátil.
«Sentí cuando bajó el avión en picada y el sonido del motor. Estalló todo y empezó a gritar la gente y todo estaba anaranjado. Se cayeron la ventanas, hubo escombros y todo estaba caliente. Me asomé y vi que había fuego, cogí las cosas de valor y salí», dijo un vecino de la zona.



