Es conocida mi aspiración a gobernador de Sucre, ante esto soy de los que pienso que llegó el momento del departamento, y unidos es que se puede construir un «nuevo Sucre para todos». Si bien el espacio no se presta para mayor profundidad, si es importante señalar los principales puntos de mis propuestas a un departamento que ha perdido la esperanza.
Por ello propongo a Sucre recuperar la confianza. Ese es el punto de partida. Hay que volver a creer. Sucre tiene una inseguridad alimentaria del 73.9%, es decir más de cuatrocientas mil personas se acuestan sin comer las tres comidas completas, eso habla de la desigualdad e injusticia que vivimos.
Esa inseguridad alimentaria debe desaparecer, con programa de oportunidades donde los sucreños seamos capaces de asegurar nuestra propia alimentación. Incluso cultivarla en los lugares que sea posible. Se debe comprometer a la empresa privada a participar del proceso. Mercados campesinos y ante todo aumentar el poder de producción y adquisitivo de los sucreños que se logra con inversión social que culmine en creación de empresas.
Al ser una cadena de producción, se incentiva el empleo pasándolo de la informalidad a la formalidad, creando una estabilidad productiva y de sostenimiento. Hoy manejamos una tasa maquillada de desempleo del 9.1%, cifra irreal. Involucrar al Sucre rural, no dándole la espalda, es fundamental para lograr los objetivos. Eso es invirtiendo. Cero persona viviendo en cambuches y condiciones indignas. Programa casa propia.
Así mismo es imprescindible garantizar la seguridad en Sucre. Hacer de Sucre un territorio seguro. La inseguridad está muy ligada al narcotráfico en sus expresiones de microtráfico y consumo de drogas, principalmente en jóvenes y hasta niños.
Hay que volcarse a la juventud, darles oportunidades de realizarse como personas. Crear familia, recuperar los valores familiares, donde se haga introspección que lo importante es ser agentes de bien para la sociedad. Combatir el consumo de drogas con educación, recreación, deporte, ocupación. Igual actuar de la mano con la fuerza pública para garantizar la seguridad de todos.
La adecuación de vías, siendo prioridad las terciarias, que son el 60%, eso dinamiza la economía del departamento de Sucre, que basa sus ingresos en lo agropecuario. Si bien estas vías son responsabilidad de los municipios, algunas se pueden gestionar legalmente con INVIAS y de hecho la gobernación. Esto cambia el panorama productivo de Sucre. Igual invertir en vías secundarias.
Los servicios públicos deben ser objeto de mejoría, conduciendo a que sectores como el turismo encuentren un nicho de expansión en Sucre. Fortalecerlo en los tradicionales sitios turísticos como el Golfo de Morrosquillo, Montes de María, e implementarlo en La Mojana y el San Jorge con presencia de ecohoteles es el plan a ejecutar. El turismo y la cultura deben ir de la mano.
La salud, renglón infaltable para fortalecer. Sincelejo debe tener un nuevo hospital de tercer nivel, con servicios de cuarto nivel. Mientras los hospitales de Corozal y San Marcos deben ser de segundo nivel de atención con servicios de tercer nivel, igual en San Onofre ¿Quién dijo miedo? Dotar a los hospitales de primer nivel, centros de salud. Hay que hacer es fortalecer la red pública, no acabarla.
En educación, se debe despolitizar la Universidad de Sucre y expandirla con subsedes en todo el departamento. Abriendo el abanico de oportunidades.
En Sincelejo se deben construir residencias universitarias, facilitando la terminación de los programas académicos por parte de los estudiantes, que hoy desertan por no tener donde vivir. ¿De dónde va a salir el dinero? Recursos propios, de la Nación e internacionales.
Con el personal existente en la Gobernación, sin aumentar burocracia, se creará un grupo encargado 24 horas de los 7 días de la semana, únicamente a la consecución de recursos con estos fines, además de implementar la lucha contra la corrupción, donde la mejor forma es actuando bien.
Si los recursos no se los roban, alcanzan. Igual la plata está hecha, lo que hay es que buscarla. En próximas columnas estaré hablando de otras propuestas -entre esas La Mojana- para construir un nuevo Sucre, un Sucre para todos.
Coletilla: Me dijeron que si yo era el Gobernador estos cuatro años venideros, Héctor Olimpo no iba a dormir. Lo único que digo, es que conmigo es con quién más tranquilo puede estar, primero porque soy buen ser humano y sin ansias de poder. Segundo, llego a gobernar, no a perder el tiempo persiguiendo a nadie.
Que las autoridades hagan lo suyo, ante al parecer su actuar de sentirse con «licencia para delinquir», pero de mi parte yo no estoy para andar de verdugo. Lo que realmente me interesa es poder construir un nuevo Sucre, un Sucre para todos.



