“…el Programa Mundial de Alimentos, nos da a conocer cifras escalofriantes que deberían poner a pensar mejor a los políticos y dirigentes…”
Colombia se encuentra a las portas de una contienda electoral que será histórica y posiblemente tormentosa, no por vivir un frenesí de ideas y propuestas para el desarrollo del país con políticas públicas en función social, sino, por las expectativas de quienes serán los que dirigirán las riendas departamentales y municipales luego del 29 de Octubre del 2023.
Y serán históricas y tormentosas por lo que estamos viviendo actualmente con el cambio de gobierno nacional de derecha a izquierda, donde difícilmente se unirán criterios cuando existen demasiados intereses políticos, sociales y económicos de bando y bando que tiene al país inmerso en controversias, muchas veces insulsas, otras con cierto criterio de patria, en todos los sectores, tanto personales como empresariales aprovechando la libertad que nos ofrecen medios gratuitos como Facebook, YouTube, Instagram, Twitter, LinkedIn, TikTok y muchas más que hacen parte del diario vivir.
Lo que preocupa es cuando dichos enfrentamientos por el poder se convierten en homofóbicos y tienden a esconder la verdadera realidad de nuestro país, de manera especial la del hambre, cuando entidades como la del Programa Mundial de Alimentos, nos da a conocer cifras escalofriantes que deberían poner a temblar al Estado y hacer pensar mejor a los políticos y dirigentes al asegurar que por culpa de esos mismos que nos han gobernado años y años, han convirtiendo la hambruna en una historia ascendente “con más del 40% de la población que solo come dos veces al día”, y alrededor de “20 millones de personas viviendo en inseguridad alimentaria moderada o severa”
El cuento todavía es mayor en regiones costeñas subdesarrolladas con toda clase de problemas sociales, de empleo, seguridad, mototaxismo, educación, vías en mal estado, elefantes blancos sin resultados de los entes de control, corrupción, nepotismo como lo da a conocer el Programa Mundial de Alimentos en departamentos con historias politiqueras y de corrupción como Córdoba, Sucre, Cesar, Bolívar y La Guajira, donde el hambre crece con un promedio superior al nacional y es donde las discusiones políticas son demasiadas sectarias y con síntomas de protagonismo personal.
Nuestra Costa Atlántica y sus capitales llevan el banderín de la ignominia siendo Cartagena de Indias la que tiene el banderín “…el 35% de los hogares de la Heroica no tuvieron las tres comidas durante el día, siguiendo en sus orden ascendente “Barranquilla (46,3%), Sincelejo (48,8%), Santa Marta (50,7%), Montería (56,6%) y Riohacha (60,2%)”.
Los aspirantes, que verdaderamente promulguen el sentido social y tengan la política como una profesión sana y en beneficio de la población, no pueden pasar por alto las proyecciones del DANE para el 2030 en lo referente la pobreza monetaria extrema, cuando se alcanzarán límites incalculables por encima de los dos millones y medio de indigentes, si no se toman los correctivos del caso, ya que los polos a nivel nacional son extremos, cuando por ejemplo en el Chocó y Sucre las cifras, rallan el 70%, muy por encima del promedio nacional que está en el orden del 10% al 12%
Lo expuesto por el Programa Mundial de Alimentos y el DANE, debería ser una buena semilla para los aspirantes a gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos, de manera especial estos dos últimos que se consideran entes deliberantes y debería ser los que ejerzan un verdadero control político por ser parte de una representación popular y por tener facultades de coadministración ya que la situación actual y futura es considerada «extremadamente alarmante», con más de tres millones de seres humanos a las portas de fallecer por la escasez generalizada de alimentos básicos, como se expresa en los últimos estudios globales de la FAO en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que tienden a erradicar el hambre antes del 2030.
¿Será que nuestra clase dirigencial político-económico-social, desea que el país de las maravillas ingrese al fatídico club de los países donde la falta de alimentos nos lleve prontamente a la hambruna, como República Centroafricana, Yemen, Chad, Madagascar y Zambia? No podemos esperar
Creemos que no. ¿…Pero que se puede hacer? Implementar las estrategias que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la luchar contra el hambre 1.- El acceso de niñas y niños a educación 2.- Que se respete el derecho fundamental del agua y saneamiento 3.- Trabajo en granjas integrales, aplicando la Economía Circular y el reciclaje y como una alternativa para un desarrollo sustentable en la producción de alimentos, con autoabastecimiento para garantizar la alimentación del núcleo familiar 4.- Que la ayuda alimentaria sea efectiva y no se la roben los corruptos como sucede en muchas regiones de la Costa Atlántica.



