Colombia vive una época del auge del mototaxismo, convertido en un problema social, donde tiene causas mucho más graves y profundas de las que aparenta tener. El principal causante es la falta de empleo que el Estado ha sido incapaz de ayudar a solventar, conjuntamente con las empresas privadas. Es incalculable determinar el número de personas, hombres y mujeres que tienen ésta actividad donde derivan su sustento diario.
Se dice que el mototaxismo nació en los años ochenta en municipios de Córdoba a falta de un trasporte público y como todo negocio que produzca dinero, se imita. El fenómeno se regó por todo el país principalmente en las cabeceras municipales por el ya conocido ineficiente y pésimo servicio de transporte urbano, especialmente en la costa atlántica, que aunado al desempleo han disparado el problema social sin asomo de resolverse de manera especial en capitales como Sincelejo que se ufana de ser la única en el país de no contar con un servicio de trasporte urbano.
La situación tiende a no solucionarse nunca ya que no solamente es por la consecución de las comidas, ello tiene un fondo mucho más preocupante ya que son muchos los sectores que viven a costillas de ellos y el primero, paradójicamente como todo en Colombia, lo encabeza un gran grupo de la clase política que de por vida han manejado las Secretarias de Tránsito Municipal y Departamental, en contubernio con alcaldes y gobernadores y son los dueños de la burocracia de dichos entes, las fotomultas, las grúas y los patios donde llegan las motos inmovilizadas.
La estrategia es fácil, se les establece zonas especiales donde no pueden transitar y cuando las infringen y son detenidos, encontramos que no tienen el seguro de accidentes y la tecnomecánica, cuando saben que el 90% de los mototaxistas no la tienen por sus altos costos y de esa manera, son trasladadas en grúas a parqueaderos donde les cobran multas exorbitantes que sumado a los seguros, muchas veces rebasan el valor de las motos y la muestra está en las cantidades de ellas que se encuentran abandonadas en los parqueaderos de la ignominia.
Ahora bien, los colombianos somos del prototipo de la facilidad en la búsqueda de recursos para suplir las necesidades básicas y no básicas, y ello se nota en el gremio de conductores de motos, cuando encontramos jóvenes y adultos de excelentes contexturas físicas y activos para generar dinero en otros oficios productivos que han abandonado, como los campesinos que ya no utilizan el caballo para arrear el ganado, sino las motos para luego salir a sus pueblos a mototaxiar, como también lo hacen técnicos automotriz, radiotécnicos, peluqueros, tenderos, lancheros, Chef, profesionales con o sin trabajo, policías retirados o jubilados entre muchas actividades más que ya no quieren desarrollar.
En entrevistas con los susodichos, alegan tener libertad y no dependencia cuando la moto no es alquilada, sin embargo, los efectos nocivos hacia la salud son preocupantes cuando el 80% de ellos presentan problemas físicos, enfermedades de la piel causadas por la exposición constante a los cambios climáticos, dolor de espalda y de cuello por la permanencia en el vehículo, afección de las vías urinarias y del aparato reproductor, y una mala calidad de vida producto del desequilibrio en el estado de su salud que normalmente no tienen buen tratamiento por no estar afiliaciado a ningún tipo de seguridad social y mucho menos en aportes a pensión.
¿Pero quiénes son los otros ganadores después de los ya citados? las grandes empresas de motos, Bajaj, Yamaha, AKT, Suzuki Honda, Victory, Auteco, Hero, Kymco y Benelli, luego el Estado con el consumo de gasolina e impuestos, los almacenes de autopartes y los talleres, las farmacias con los medicamentos, los estaderos con los licores, la comida chatarra, las posadas que alquilan cuartos con pagos diarios a los que no son de la misma localidad, las iglesias y sacerdotes con las misas fúnebres y de sanación, las funerarias, las pre-pagos, las tiendas de barrio con el día a día,
El mototaxismo es un transporte ilegal de acuerdo a Ley 769 o Código Nacional de Tránsito Terrestre y el decreto 2961 del 2006 al considerar que “la motocicleta no está habilitada para ser un vehículo de transporte público”, en consecuencia, es necesario que se legisle al respecto, mientras, en épocas electorales, los candidatos a las diferentes corporaciones públicas, toman la posibilidad de reforma a la ley, como un caballito de batalla para sus logros personales. La solución la tienen solamente el Estado y la empresa privada. Empleo formal, educación, capacitación, financiamiento a los microempresarios y canales de venta sin intermediación.



