A Dios lo que es de Dios. Al presidente Gustavo Petro Urrego, le fue excelente en su gira por Estados Unidos, siendo la cúspide de su periplo la reunión con el presidente Joe Biden.
El presidente Petro trasmitió una serenidad y un tú a tú que como colombiano me satisface que al país lo miren con ese respeto. «A mí me gustó. Estuvo fuera de la farándula y la posadera artificial del expresidente Iván Duque, que siempre pareció como un muñequito y desperdició un gran embajador como fue Francisco Santos, qué terminó echado».
Ser objetivo es reconocer que la de Biden – Petro, fue una reunión sobria y de respeto. De seriedad. El país quedó bien. Decir lo contrario es una Pastranada, que por cierto bastante ridículo que hizo, con su niñada de la carta. Afortunadamente la payasada de Pastrana le pasa factura solo a él, que hace rato debe estar retirado de la actividad política, después de tanto daño hecho al país. Que se pase su retiro con Pambelé, envés de estar fastidiando.
Trató el presidente Petro, el perenne tema del narcotráfico, solo que con la agenda para la cual recibió mandato popular. Eso es válido, aún si uno no esté de acuerdo con ciertos puntos. En democracia es válido. El tema de la democracia fue puesto en el tapete por el presidente Biden, quien de manera directa comprometió al presidente Petro en la conservación y resguardo de ella.
Sobre el asunto de Venezuela, el presidente Petro ha entendido que Colombia debe ser el más interesado en solucionarlo, después de los venezolanos, porque beneficia o perjudica lo que pase en el vecino país, de manera directa la economía y hasta el estado de ánimo de Colombia.
Es decir el problema de Venezuela es nuestro. No es fácil, pero el verdadero logro es que se den elecciones en Venezuela realmente democráticas, sin la participación de Nicolás Maduro como aspirante.
- Lo veo haciendo la tarea.
Hay que atreverse, dice el ecuánime José Félix Lafaurie, y de hecho lo que él se ha atrevido respaldando al Presidente Petro, es de admirar, pero bueno el tema es Biden -Petro. Lo del «trueque» de deuda, por compromiso para salvar el planeta del cambio climático, que es visto como una locura, viniendo de Colombia un país en desarrollo, pues si es una locura, pero de gota en gota se rompe la roca, e igual dijeron de Cristóbal Colón, cuando propuso su «loca» aventura y cambió el mundo. Lo cambió partiendo de una locura. Y punto.
El agro presente en esa reunión, fue emocionante, extraordinario. Pensé inmediatamente en Sucre, departamento por excelencia agropecuario. Al campesino hay que valorarlo, darle herramientas y respetarlo. Yo presento sintonía genética con el agro y ver ese tema en el epicentro del poder del mundo, la mítica oficina oval, lo único que se me vino a la mente, fue: esta es la oportunidad de Sucre, la verdadera oportunidad de construir un Sucre para todos.
La sacó del estadio el presidente Petro. No reconocerlo es apátrida y debemos pensar en país no en partidos, lo que no es sinónimo de unanimidad conceptual, pero de su visita al coloso del norte, déjeme brindarle un respetuoso aplauso. Esperamos resultados.



