En conversación con el señor coronel de la Policía de Sucre, Néstor Armando Pineda, me confirmó que la criminalidad está disparada en el departamento producto de vendettas por el dominio territorial para la comercialización y distribución de estupefacientes.
Triste realidad que no podemos justificar bajo el argumento que se están matando entre ellos. No falta el enfermo mental que diga «eso está bien». Resulta que no está bien y sólo habla del punto extremo de degradación al que ha llegado la sociedad.
Quienes caen bajo las balas asesinas deberían ser objeto por parte de las autoridades de un estudio de vida retrospectiva. Es decir desde su hogar hacer una reconstrucción y llegaremos a la conclusión que son jóvenes sin oportunidades desde su nacimiento, maltratados por la sociedad corrupta que les robó su futuro.
Parte esto de los gobernantes corruptos que para llegar al poder le venden el alma al diablo, logrando empoderarse en un enriquecimiento que no les pertenece, y siendo los verdaderos responsables de los asesinatos en referencia.
La ola de inseguridad y catástrofe que vive el departamento, tiene en ellos los responsables, sin embargo posan descaradamente de redentores. No hay tal. Esa es la dinámica que nadie quiere entender y por el contrario, legitiman, pero se aterran y descalifican una protesta simbólica sin camisa. La inversión de valores es aterradora.
Más de 140 asesinados es una tragedia en cualquier lugar del mundo, pero aquí no pasa nada. Tampoco se puede desconocer que el gobierno nacional debe intervenir de manera inmediata, sin desconocer que la génesis de esa inseguridad en Sucre está en la brecha de desigualdad. Mientras el Gobernador, no hace sino videos y más vídeos, así como planear la campaña política para afianzarse en el poder.
Cómo precandidato a la Gobernación de Sucre, propongo luchar de manera seria contra la desigualdad, brindar oportunidades a los jóvenes en educación, empleo, recreación, deporte. Las oportunidades de educación son fundamentales y se logra con la expansión de la Universidad de Sucre.
El acompañamiento de prevención de drogadicción en los colegios y familias. Así mismo hay que reforzar la inteligencia policial, intervenir los puntos de distribución y comercialización de drogas. Ejercer un verdadero control evitando que ingresen estupefacientes al departamento de Sucre.
El pie de fuerza, que tenemos es de 2.038 Policías en Sucre con un déficit de 812 unidades que hay que suplir ya. Las cámaras de seguridad con reconocimiento facial deben duplicar las 290 existentes, así como diversificar su presencia que no sea su concentración solo en Sincelejo.
Da tristeza, pena y vergüenza escuchar a Héctor Olimpo Espinosa, gobernador de Sucre, culpando a todos de la inseguridad en Sucre, menos a él. El día que se concientice de cómo financió su campaña, igual que seguramente su enriquecimiento, entonces sabrá el porqué de este desastre y quizás no volverá a dormir con la conciencia tranquila. Hay que propender por un ¡Sucre para todos!



