Pasado los años tortuosos de la administración anterior plasmada de vicisitudes y con la llegada a la Universidad de Sucre del doctor en biología de agua dulce y pesca interior Jaime de la Ossa Velásquez, dicha “alma mater” ha tomado vientos de progreso con rumbos diáfanos y de frente con nuestra comunidad.
Es de conocimiento del cuerpo de profesores, estudiantes y la parte administrativa que el fenómeno de la desigualdad en nuestra región es el principal elemento del problema social en Sucre e incide directamente en la calidad de vida con diferentes aristas como es el desempleo, la educación en todos sus sectores, primaria, secundaria, técnica, universitaria, posgrados e investigación, la falta de saneamiento básico, disminución de la hambruna, implementación y descentralización deportiva y cultural y apoyo a los planes de negocios y a las Mipymes.
Ese enjambre de problemas sociales hace parte de las reformas curriculares, las competencias de cada programa unido a los resultados de aprendizaje con los cuatro componentes de formación como son la básica, flexible socio humanística y profesional, que hacen de la universidad un ente direccionado a que sus estudiantes y profesores estén en contexto con la problemática a resolver, no solo como la entidad en sí, sino una vez sus egresados entren al mundo laboral
El derecho a la vida requiere de esfuerzos mancomunados, el estamento es diáfano en conocen la importancia al apoyo al sector campesino dando a conocer sus necesidades, capacitación, buenas vías para sacar sus productos del campo a la mesa, la construcción de centros de acopia para eliminar la intermediación, así como coadyuvar a minimizar la desigualdad entre la mujer y el hombre, priorizar la alimentación infantil, defensa de las diferentes etnias y de la comunidad LGBTQI, que requieren trato especial para evitar la violencia y su exclusión económica y puedan acceder sin problemas de discriminación al trabajo, la salud y a los diferentes escenarios sin importar su orientación sexual.
No es nuevo que nuestro departamento está incluido dentro de los cinco departamentos con mayores niveles de desigualdad para 2022, conjuntamente con Bogotá, Nariño, Cauca y Atlántico, (Fuente: Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) y las causas son las citadas anteriormente por tal razón la universidad está en contexto con las nuevas políticas públicas, con equidad y siempre en la búsqueda de una buena dirección del gasto social eficiente enfocado a la no corrupción.
Lo de mayor gravedad es lo referente a Ia inseguridad alimentaria, que definitivamente es el principal elemento de la desigualdad, no solamente en Sucre, sino en Colombia cuando el 30%, algo así como 16 millones de la población, se encuentra con inseguridad alimentaria severa y moderada, y nuestro departamento es el segundo a nivel nacional con un 63% de desigualdad alimentaria. En primer lugar están nuestros vecinos de Córdoba con un 70%, y les siguen, Cesar (55%), Bolívar (51%) y La Guajira (50%), por solo nombrar a la Costa Caribe. Por tal razón es necesario enseñar para producir alimentos.
Es necesario que la Universidad de Sucre siga impulsando los tres puntos básicos del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas para Colombia: consumo de alimentos, vulnerabilidad económica y estrategias de supervivencia, para así disminuir las brechas y mejorar la calidad de vida, para ayudar a minimizar las actuaciones al margen de la ley, para lograr que nuestra juventud tenga la mínima supervivencia y satisfacer las necesidades básicas de su diario vivir.
Falta todavía mucho que hacer, debemos mejorar los factores coyunturales y graves que tenemos, el impulso a la pesca marítima (Golfo de Morrosquillo) y continental (ríos, ciénegas, estanques), con los pescadores artesanales, por ser el departamento el primero a nivel nacional en recursos pesqueros, pero abandonado por los gobiernos, las inundaciones en la Mojana Sucreña, el fortalecimiento de lo social en el Golfo de Morrosquillo, la reutilización de las tierras en zonas desbastadas por su mala utilización en las sabanas de San Pedro, Buenavista y sus alrededores, el también fortalecimientos de la pequeña y mediana industria tabacalera en Ovejas y Los Palmitos donde la principal mano de obra era la femenina, implementación de verdaderas políticas públicas en los Montes de María, con capacitación, créditos blandos, seguridad, vías y comercialización de sus productos.
Todo ello ayudaría subsanar la situación, y la Universidad la tiene clara, mirando el contexto nacional e internacional con inducción y orientación diáfana, con profesionales que están direccionados en ayudar a minimizar la informalidad que son los que prácticamente están moviendo nuestra economía. Universidad de Sucre…de cara a lo social.



