Señalado por el delito de tortura agravada fue presentando ante un juez de control de garantías el teniente (r) Alfred Leoman Aguirre Moreno, quien de acuerdo con la investigación adelantada por la Fiscalía General de la Nación, habría obligado a tres soldados a comer cigarrillos y tragarse el vómito que esta acción les produjo, hecho ocurrido en 2012 en un batallón del Ejército Nacional en Tunja (Boyacá).
«Tres soldados regulares salieron sin autorización al quiosco de la unidad militar durante la jornada de visitas y fueron descubiertos por un superior fumando. Durante la formación de la noche, el entonces teniente Aguirre Moreno, reclamó a los tres uniformados por lo que consideró un acto de indisciplina y, al parecer, los obligó a tragarse, por lo menos, 10 cigarrillos cada uno», explica la Fiscalía.
Agrega que el militar que, «de acuerdo con los elementos de prueba, también les ordenó comerse el vómito que les generaba la ingesta de tabaco y golpeó en el pecho a uno de los jóvenes que intentó resistirse».
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Según los testimonios recopilados por los investigadores, «las víctimas señalaron que, luego de la agresión frente a sus compañeros, el oficial, los llevó a las duchas para que se bañaran durante una hora con agua helada. Finalmente, les indicó que para poder ir a los alojamientos a descansar debían secarse a la intemperie, en medio de las bajas temperaturas«.
Ante un juez de Control de Garantías el militar retirado no aceptó el cargo que le fue imputado por un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos que, además, no solicitó la imposición de una medida de aseguramiento en contra de Aguirre.



