“…un régimen teocrático sin división entre Estado y religión, donde el mandamás del gobierno es también el jefe espiritual…”
Creíamos que la politiquería rastrera y de baja calaña era prototipo de los países occidentales entre los que se encuentra Colombia, donde los políticos en campaña prometen y prometen y una vez en el poder se les sube la bilirrubina y no conocen a sus amigos de antaño, a los de campaña e incluso a los que les pusieron el billete y los votos para estar donde están.
El mundo recuerda como combatientes talibanes se tomaron a la fuerza la capital afgana el domingo 15 de agosto de 2021 poniendo fin al gobierno del presidente Ashraf Ghani quien se dio a las de Villadiego en un vuelo privado, llevándose a familiares y personal de confianza, con unos buenos dólares y dejando a los gringos sin nada que hacer y forzando su retirada de Kabul el 30 de agosto, en forma casi humillante después de dos décadas de Estados Unidos en dicho país.
¿Pero quiénes son los famosos talibanes? Retrotrayendo la historia, nos remontamos a 1994 cuando Afganistán acababa de expulsar a los rusos de su territorio tras la invasión que sufrió entre 1979 y 1989. Allí se dieron a conocer como muyahidines, que se refiere en un contexto islámico de personas luchadoras de la fe o de la doctrina islámica o de la yihad (guerra santa) en defensa o lucha por su fe, y por tal razón son conocidos como excelsos guerreros con un fuerte carácter religioso que pueden combatir con vehemencia hasta la muerte para imponer sus criterios.
Una vez tomada Kabul, crearon el “estado Islámico” denominado “El Emirato Islámico de Afganistán”, un régimen teocrático sin división entre Estado y religión, donde el mandamás del gobierno es también el jefe espiritual y sus leyes se fundamentan exclusivamente en la religión y en los dogmas divinos.
La imposición malévola no fue del agrado de miles de afganos, que degeneró en caos en la población cuando muchos se negaron a seguir con los dogmas impuestos y aquellos que se oponían, les imponían duros castigos, desde simples latigazos a lapidaciones colectivas o la de amputarles partes de sus cuerpos
En ese mismo escenario iniciaron la más absurda de las imposiciones hacia el sector femenino quitándoles la totalidad de sus derechos que solo eran establecidas por el talibán machista y homofóbico, al soneto de la religión, que afectó la integridad física y salud mental de las mujeres afganas.
Como la memoria histórica hace parte de los sucesos negativos y positivos de nuestros devenires, es necesario recordar como los talibanes se hicieron famosos negativamente tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001en Nueva York y Washington.
Ese terrorismo islámico fue el que precipitó el 7 de octubre de 2001 la invasión a Afganistán y la mayoría de sus militantes tuvieran que exiliarse a Pakistán o huir a zonas remotas y los EEUU, como buen país imperialista, intentó convertir dicho estado en pro occidental y un aliado más, pero las cosas se salieron de control por las cantidades de acciones terroristas por parte de los talibanes y el caos fue total muy a pesar de que Barack Obama, en el 2011 había desplazado más de 120.000 soldados para ejercer el control militar, político y económico.
Obama y sus asesores decidieron en el 2014 cambiar de estrategia por la cantidad de soldados fallecidos y el desenfrenado gasto militar siendo que los resultados eran mínimos por el avance en las zonas rurales de los talibanes y por ello optaron por entrenar al ejército afgano e ir implementado la retirada gradual de sus tropas.
Lo que se veía llegar, sucedió, y desde su llegada a Kabul en agosto de 2021, y con la retirada de los militares intervencionistas norteamericanos, el régimen talibán se desenfrenó con la imposición de restricciones a las mujeres afganas, muy a pesar de las palabras de uno de sus líderes a pocos días de la caída de Kabul: “Vamos a permitir que trabajen y estudien dentro del marco de la ley islámica…Nuestras mujeres son musulmanas, y también estarán contentas de vivir bajo la Sharia”.
Lo que viven las mujeres afganas está por fuera de todo contexto del súper machismo paquistaní, impidiéndole la educación secundaria y universitaria, prohibición de permisos para conducir, en los parques y restoranes se obliga a mujeres y hombres a ir en días separados, los parques de atracciones y gimnasios están vetados para ellas, las órdenes de segregación de género son tan aberrantes que se castiga a las mujeres que no usen el pañuelo en la cabeza o el hiyab y como colofón, se prohibió el funcionamiento de salones de belleza y peluquerías en todo el país manejadas por mujeres.
Ahora las mujeres están en sus casas, se ha aumentado la violencia doméstica aumenta y el suicidio está se ha disparado. El mundo debe despertar…los derechos humanos de las mujeres no existen en Pakistán.



