Se programa una marcha de descamisados en Sincelejo, Sucre, protagonizada por los residentes en las indignantes invasiones colmadas de cambuches, así como de sueños atropellados por los miserables que les han quitado todo. De allí que despojarse de las camisas es el simbolismo de ese arrebato de sus pertenencias, al punto que pretenden robarles la dignidad. Lo que jamás sucederá. Apoyo e incentivo esa protesta pacífica de los descamisados.
La gobernación de Sucre no puede seguir siendo ajena a la tragedia del cambuche. Detrás de ello está el malévolo poder de la corrupción que se enriquece con la miseria de los demás. De allí nace el entramado del microtráfico e inseguridad que tanto lamentamos, haciéndonos los ciegos ante los verdaderos responsables que son los indignos gobernantes y dueños del poder en Sucre, quienes ante la avaricia del dinero han perdido todo asomo de sensibilidad. El pueblo no reclama limosnas ni lástima, reclama derechos, trato digno, pulcritud.
Los cambuches están presentes desde La Barcé en San Onofre, hasta Gabaldá en Guaranda. Sincelejo dice apártate, hay aproximadamente 22 invasiones llenas de necesidades. Nadie ve.
La propiedad privada debe ser respetada, pero la necesidad y el ser humano también. Oportunamente dice Ever, de la invasión San Rafael segunda etapa en Sincelejo, «somos seres humanos, y merecemos una vivienda digna».
Es el Estado el llamado a solucionar la problemática. Por eso en mi plan de “Sucre para todos” es principal punto el programa «cero cambuche». En Sucre deberían construirse unas 59.000 viviendas para suplir el déficit y mejorar unas 126.000 para que sean dignas de habitar.
Es primordial el apoyo a Sucre de las potencias económicas extranjeras para resolver este problema, acompañándolo de las baterías de empleo e involucrar a los millonarios del país, así como comprometer al gobierno nacional.
Que los patrones del poder lo suelten, dejen de robarse el dinero de los más jodidos y gastárselo en lujosos caballos, prepotentes mansiones manchadas de muerte. Son una escoria de gobernantes, indignos de la piedad celestial.
En Sucre la marcha de los descamisados reclamando una vivienda digna es una realidad, que debe terminar en un ambicioso y pulcro plan de vivienda, en concordancia con el gobierno nacional y países amigos.
El pueblo tiene derechos y los miserables que desde las propias campañas políticas con ríos de dinero hacen su agosto, también tienen derecho. Si, derecho al destierro, porque lo que se les viene es la reivindicación de los más jodidos. Llegó la hora de un “Sucre para todos”.
El pueblo tiene derechos y los miserables que desde las propias campañas políticas con ríos de dinero hacen su agosto, también tienen derecho. Si, derecho al destierro, porque lo que se les viene es la reivindicación de los más jodidos. Llegó la hora de un “Sucre para todos”.


