- Por: Manuel Batista Jinete | Filósofo y Educador Colombiano.
Juan Manuel Montes, el «Negro» Montes, como le decían con cariño sus amigos de Olaya Herrera dejó una impronta en Colombia como médico y humanista.
Que el doctor Montes Farah, el finado, fuese el primer vacunado en Cartagena contra el Covid-19, me parece intrascendente, frente a lo que hizo para combatirlo; aislarse de sus familiares y demás afectos, por semanas, para organizar la estrategia, con la raquítica infraestructura y el lánguido e instrumentalizado sistema de salud que tenemos. Esa acción titánica por lo riesgosa, pondera su ser.
Que el doctor Montes, hubiese nacido en un sector de Olaya Herrera, donde las carencias materiales eran adversas a las posibilidades de desarrollo humano y lograse surgir como un eminente médico, al servicio de un noble y desprendido ideal; salvar vidas sin mirar contraprestación alguna, distante del modelo mercantilista que impuso la ley 100, herencia maldita del uribismo; distorsionando la misión de muchos galenos, también hay que ponderarlo.
Que el doctor Montes, siendo director del extinto ISS ( Instituto De Seguros Sociales), emprendiese una cruzada por desenrizarla, rescatándola de las garras de la corrupción infame que depredaba los fármacos y la comida de los enfermos, convirtiéndose en feria del enriquecimiento ilícito, también es ponderable.
No obstante lo más loable del médico, fue su anegada vida, al servicio de salvar otras, sin privilegiar, lo que muchos galenos y el sistema de salud ambicionan y ansían por encima de la vida; la riqueza que da la profesión y el ser ricos por y mediante la misma.
Montes enalteció con su ejemplo práctico, lo que otros galenos desprecian; el principio hipocrático: «el bien y la salud del enfermo por encima de todo».
Lo que hoy vemos a contrasentido: la salud convertida en un negocio pingüe con ganancias hasta la exageración, para apoyar causas retrógradas y envilecer aún más la condición humana, fue motivo de sus preocupaciones y lidias.
Con humildad ayudó al desatendido por el sistema; al que no tenía cómo cancelar el copago, al que no le dieron cama o pieza por la deficiencia del sistema, al expulsado de la clínica porque no tenía con qué, al menesteroso… Por todo ello, al amigo que fue y dejó eternos recuerdos.



