En Colombia pululan y crecen como verdolagas los amantes de llevarle la contraria a todo, están desarrollando una enfermedad mental grave denominada Trastorno Facticio o Síndrome Munchausen, ya que de un momento a otro y olvidándose de sucesos pasados y oscuros, se aprovechan de ellos y solapadamente fingen trasmitir una verdad o se sienten maltratados física y psicológicamente con lo que está sucediendo a su alrededor que asumen el papel de mártir, del salvador, o del que todo lo sabe y él y solo él tiene la verdad, sin saber que están haciendo el oso, cuando la sociedad independiente y creíble, se da cuenta que dichas personas están es enfermos mentalmente.
El suceso de Nicolás Petro, no es nuevo y se los recordamos a los del Trastorno Facticio, es uno más de tantos episodios de nuestra historia que han sucedido con políticos en el poder o en busca de él, producto de las ganas de enriquecimiento ilícito, de los voraces apetitos y avidez por violar el ordenamiento moral y jurídico para hacer ricos con entrueques, amarres y riqueza de manera ilícita, sin importar las consecuencias político-criminal de su entorno familiar y los resultados están a la vista.
Si Nicolás Petro es culpable y está dispuesto a colaborar con la justicia, debe ser claro y diáfano, sacar a la luz pública todo ese enjambre de corrupción que lo llevó a donde hoy está, cuando no pensó en las consecuencias políticas de su padre que irremediablemente le ha echado un buen abono a los del Síndrome Munchausen, para despotricar del gobierno como sucede actualmente.
Pero la ley debería ser igual para todos, muchos episodios de hijos y familiares de políticos en el poder o aspirantes han acaecidos y la justicia ha pasado a lo Shakira, “ciego…sordo y mudo…”, pero la memoria histórica no se borra y en el 2017 se acusó a los hijos de Álvaro Uribe de aprovecharse del poder de su padre presidente para con funcionarios corruptos de la Dian, convertir un terreno insignificante de 32 hectáreas en “Zona Franca Permanente”.
Aparentemente, allí se enriquecieron comprando dicho predio a bajos costo que una vez efectuada la mal llamada Zona Franca, se exponeciaron sus valores subiendo astronómicamente, pasando de 33 millones a 3.000 milloncitos, sin embargo la Fiscalía de entonces no encontró motivos para judicializarlos.
Pero no todo fue color de rosa para los pelafustanillos, también tuvieron posibles irregularidades en su declaración de renta de una de sus empresas y al ser vinculados por evasión por el ex Fiscal Eduardo Montealegre, solicitaron medidas cautelares a la comisión Interamericana de derechos Humanos, a fin de proteger su honra y al debido proceso.
Casos hay a “tutiplén”, en el 2014, Davisito Zuluaguita con apenas 24 añitos, fue gerente de la campaña de su padre Óscar Iván Zuluaga a la presidencia de nuestra ya maltratada República, hoy día enfrenta con su papacito un proceso judicial por el ingreso ilegal de US$1,6 millones, entiéndase bien, dólares, de parte de Odebrecht a su campaña política y a pesar de las pruebas contundentes donde deben responderles a la justicia por varios delitos entre ellos fraude procesal, enriquecimiento ilícito y falsedad en documento privado, el infante se encuentra libre y campante en EEUU y el ex candidato, negando toda la verdad, y la fiscalía nuevamente, paquidérmica.
Como para seguir con el cuento de los engendros maléficos del poder, no olvidemos los recientes sucesos de la mamá del ex presidente Iván Duque, la señora Juliana Márquez, quien estuvo comprometida en audios con la relacionista pública Nova Lorena Cañón, que hacia parte de un impresionante entramado de corrupción del exsenador Mario Castaño, quien campante y sin tapujos aceptó la bicoca de 19 delitos y ser el jefe máximo de la red de corrupción que burló multimillonarios recursos de patrimonio público, y le imputaron cargos de concierto para delinquir agravado, interés indebido en celebración de contratos, peculado por apropiación, estafa agravada y concusión.
Pues nuestra querida ex primera dama, hacia gestiones para que le entregasen bienes incautados a narcotraficantes y otros delincuentes, por parte de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), para aparentemente desarrollar sus obras sociales. La Fiscalía, como siempre, silencio absoluto.
Existe un dicho popular…”No confíes ni en tu máe…” Y eso le sucedió a Nicolasito con su ex Day Vásquez, cuando disfrutaba con su pareja de los placeres sexuales, le confiaba todas sus fechorías y al momento de la tusa por la dejada, boqueó todo lo que sabía, sin entender que el bumerang estaba también en el Kamasutra y hoy también está implicada.



