Fernando Botero, el famoso artista colombiano por sus figuras rotundas y voluminosas, falleció este viernes 15 de septiembre a sus 91 años, víctima de una pulmonía que lo mantuvo en delicado estado de salud durante varios días. El célebre pintor, escultor y dibujante murió en su casa en el principado de Mónaco.
El maestro Botero, que dedicó más de setenta años al arte, fue un autodidacta en todo el sentido de la palabra. “Es la historia inspiradora de una persona que empezó de la nada y que lo único que tenía claro era su vocación artística, su capacidad de trabajo, su pasión por lo que estaba haciendo. Todo eso le permitió salir adelante y nadar muchas veces contra las corrientes predominantes en el mundo del arte”, dijo uno de sus hijos.
Su carrera comenzó como ilustrador del periódico El Colombiano a finales de los años cuarenta. Muy temprano se reconoció como heredero de Piero della Francesca, y la génesis de su estilo inconfundible llegó a los 25 años, con el boceto de una mandolina que insinuaba su sentido de la monumentalidad.
Considerado desde hace mucho uno de los mejores artistas vivos, la fama y popularidad que había adquirido con sus pinturas de colores luminosos se acrecentó en los noventa cuando sus enormes esculturas de bronce comenzaron a ser exhibidas en las principales capitales del mundo.
“No había nada más que hacer. Estuvo los 5 o 6 días muy delicado de salud porque había desarrollado una pulmonía y a los 91 años es difícil que se pueda recuperar. Afortunadamente los médicos estuvieron pendientes de él, yo estuve a su lado permanentemente y estuve con mi hija. Se fue en paz, murió tranquilamente, estuvimos agarrados de la mano y su último suspiro lo hizo en paz”, dijo su hija Lina.




