(Primera parte): A 13 días de las elecciones regionales para definir autoridades territoriales como: gobernadores, alcaldes, concejales de ciudades principales y municipios, diputados a asambleas departamentales, ediles de las Juntas Administradoras Locales (JAL); Colombia, se desenvuelve en un panorama crítico en términos socioeconómicos. Lo anterior se agudiza en las regiones y poblaciones alejadas de las ciudades principales, hoy denominadas centros poblados o demográficos dispersos. En fin, este 29 de octubre, los ciudadanos asistirán a las urnas para elegir a quienes asumirán los cargos referenciados (desde el 1 de enero de 2024) para el periodo 2024-2027.
La preocupación es que los ciudadanos en su generalidad no han estudiado con profundidad los problemas de orden político, que se avecinan y asocian como derivados sustanciales, a las distorsiones socioeconómicas de las distintas ciudades y/o entes territoriales, que en esta ocasión elegirán sus gobernantes.
Para introducirnos en el debate y definir contextos, permítanme traer a esta lectura, apartes de la columna publicada en septiembre 15 de 2023, por el portal International Idea. Supporting Democracy Worldwide, titulada “El tablero político de Colombia: juegos de poder y violencia”; en esta columna se indicaba: “Las elecciones subnacionales de 2023 en Colombia se realizarán en octubre marcadas por persistentes continuidades y, a su vez, cambios relevantes en la dinámica de los actores políticos y en las reglas de juego institucionales y electorales. Estas variaciones cobrarán protagonismo en los comicios de octubre. Destacan tres factores centrales que darán forma a la competencia política y al pulso por el control local y regional, escenarios donde se decidirá el destino de alcaldías, concejos, gobernaciones y asambleas.
Por un lado, es ineludible atender a las mutaciones en el paisaje de las fuerzas políticas nacionales, fruto de la victoria de la campaña del Pacto Histórico en las elecciones nacionales de 2022. Por otro, la controvertida «feria de avales», impulsada sin mayor discernimiento por entes como el Consejo Nacional Electoral y el Consejo de Estado, ha ampliado la oferta partidista sin un diseño electoral reflexivo y mucho menos informado. Estas acciones, lamentablemente, han desdibujado los avances logrados para limitar el personalismo en política y otorgar coherencia ideológica al sistema de partidos, avances que la reforma electoral de 2003 había conseguido consolidar en cierta medida. Y, con no menos importancia, el fenómeno que ha sombreado tres décadas de elecciones en Colombia se mantiene: la violencia política. Una amenaza que se había atenuado en los últimos años, pero que parece agudizarse en estas elecciones, según señalan alertas de entidades como la Misión de Observación Electoral (MOE) y la Defensoría del Pueblo”. (https://www.idea.int/news/el-tablero-politico-de-colombia-juegos-de-poder-y-violencia).
En un concierto tan inestable y asociado a la nueva configuración de poder como de violencia política y posible corrupción no solo electoral, sino de manejo en fondos privados para posicionar candidatos a lo largo de las campañas y luego afectar el erario, mediante contrataciones acordadas; se hace visible y evidente el pleno desconocimiento, casi de orden sustancial, tanto de candidatos como de ciudadanos sobre los problemas estructurales del territorio, todo ello por fundamentarse más en un tablero político por parte de los candidatos y acomodarse para disfrutar del poder, otorgado por el constituyente primario a partir de la elección.
En ese sentido, deseamos presentar algunos indicadores que sustentan con mayor fuerza lo anterior y desde allí apostarle a la lógica de elegir soportado en programas definidos que transformen territorio e impulsen la calidad de vida digna de la población. Donde no se vea esto, candidato que hay que rechazar, a su vez, es vital destruir el continuismo, práctica que finalmente genera el encubrimiento de estos problemas que citaremos y la indexación absoluta en el poder de incompetentes y partidos clientelistas.
Para tal fin se emitirán tres publicaciones hasta la fecha de las elecciones, con diferentes indicadores y análisis realizados, desde una mirada fundamentalmente integral que tienen el ánimo de mejorar la dinámica sociodemográfica y político-institucional en las regiones. Para tal fin nos concentraremos en el departamento de Córdoba y la ciudad capital, Montería, desde lo cual esperamos que el elector en esta región filtre, evalúe y conceptué para escoger bien a los próximos gobernantes, más allá de las influencias partidistas.
Iniciemos estudiando el perfil de competitividad de los departamentos de Colombia, recientemente presentado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, quien estudia cuatro factores estructurales para el desarrollo (condiciones habilitantes, capital humano, eficiencia de los mercados y ecosistema innovador) e igualmente 13 pilares que definen detalladamente los niveles de productividad y competitividad de los territorios y empresas en Colombia. Para tal fin se diseñó el Índice Departamental de Competitividad (IDC), 2023, que en esta oportunidad contiene los datos y cálculos de 2022.
Ahora bien, revisando el IDC para los diferentes entes territoriales, se evidencia a Bogotá D.C en la primera posición de capacidades competitivas, con una puntuación de 8.47, así mismo los departamentos de Antioquia y Atlántico con 6.72 y 6.31 puntos porcentuales respectivamente; en el segundo y tercer lugar. En este ranking, el departamento de Córdoba se ubica en el puesto 22/33 con una puntuación de 4.08, por debajo de departamentos como Magdalena (16), Meta (17), Casanare (19) y Cesar (21). Ver Gráfica No 1.
Gráfica No 1. Índice Departamental de Competitividad. 2023

El departamento de Córdoba, no avanza en términos de competitividad específicamente en variables como reducción de la pobreza, infraestructura e institucionalidad, crecimiento y aportes al PIB nacional, educación en todos sus niveles, TIC, sostenibilidad ambiental, desocupación, informalidad y violencia política. En esta primera emisión de la columna, trataremos 10 variables para este ente territorial, que a continuación analizaremos y explicaremos, conforme a la dinámica y evolución de los indicadores y a su vez de acuerdo, a las políticas y programas implementados por los actuales gobernantes.
Frente a ello, si se correlaciona el IDC con el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en los distintos departamentos, observamos que los territorios con mayor capacidad competitiva presentan mayor impacto del PIB, tipificado en aumento de la producción industrial, comercial y agropecuaria, de igual forma crecimientos en infraestructura de servicios, TIC´s, entorno óptimo e innovación de los negocios y mayor impacto en variables sociales, como salud, educación y seguridad, entre otras. Para este caso y análisis, las ciudades y departamentos con mayor correlación fueron: Bogotá D.C, Antioquia, Valle del cauca, Santander, Atlántico, Cundinamarca; quienes se ubicaron en los primeros lugares con PIB por encima de 4.6% e IDC superiores a 6 puntos en el cálculo. El departamento de Córdoba se encuentra en el grupo de los entes territoriales de bajo crecimiento en PIB y bajo nivel de competitividad conforme a las capacidades definidas para los distintos pilares, anteriormente señalados. En teoría de planificación multiescalar y competitividad territorial, a estos departamentos, con estas cifras, se les define como espacios geográficos excluidos o de bajo esfuerzo y poco dominio en las estrategias de desarrollo.
Los datos referencian valoraciones de 4% en el logaritmo del PIB, frente a 4.08 en IDC. Estas cifras deben, sustancialmente, incrementarse para el mejoramiento de la calidad de vida de los cordobeses y monterianos en los próximos 4 años, de hecho, es obligatorio sean objeto de los planes de gobierno de los próximos gobernantes.
Los departamentos con menor PIB e IDC fueron Vaupés, Guainía, Amazonas, Guaviare y Archipiélago de San Andrés. Aspectos que se evidencian en el Gráfico No 2.
Gráfico No 2. IDC 2023 y Logaritmo del PIB departamental 2021.

Es de resaltar que las exigencias de la ciudadanía a los candidatos, en el futuro inmediato, debe concebirse en el fin de incluir en sus agendas programáticas y posteriores planes de gobierno y/o desarrollo, determinaciones estructurales como reducir pobreza monetaria y multidimensional como informalidad. Conforme a lo anterior, se evidencia en el Gráfico No 3 la correlación pobreza multidimensional (IPM) y las capacidades competitivas a 2023. En ese sentido los departamentos de Guainía, Vaupés, Guajira; presentan los indicadores de mayor pobreza, superiores al 40% y Chocó, Magdalena Guaviare y Sucre con IPM entre el 31%-36%. Todos estos departamentos, poseen capacidad competitiva por debajo de 4.5 puntos porcentuales. De hecho, son estos departamentos los que presentan menor crecimiento en el PIB y ahora se cruzan con mayor pobreza multidimensional y per sé, menor capacidad competitiva. Es ello precisamente, lo que ratifica el pésimo desarrollo territorial, los frágiles programas de intervención, el alto conflicto socio político y la muy baja calidad de vida de la población; aspectos que se sostienen desde hace 15 años en estos entes territoriales.
El departamento de Córdoba con su capital, se ubica muy cerca a los departamentos, anteriormente reseñados, se evidencia en la mitad de la gráfica, muy cerca de Sucre, Arauca y Cesar; con IPM cercano al 28% y su IDC, ya expresado anteriormente, en 4.08 puntos. Si bien se reconocen programas en materia de infraestructura, institucionalidad, mejoramiento educacional (básica y parte de la secundaria), como la evolución sustancial de la educación superior; se demuestra una posición departamental y un procesos de desarrollo confrontado con lo que se esperaba en los últimos 6 años. Crecimiento débil, poco sostenido y sin visión alguna. Si se compara con otros entes territoriales del país, nos han superado en términos de desarrollo y competitividad.
De otro lado, los departamentos con menores niveles de pobreza multidimensional y mayor capacidad competitiva han sido a la fecha: Valle del Cauca, Cundinamarca, Caldas, Quindío, Risaralda, Atlántico y Antioquia. Bogotá D.C, ocupa el primer lugar con 8.47 puntos y un IPM por debajo del 6%. Véase Gráfica No 3.
Gráfica No 3. IDC 2023 e Índice de Pobreza Multidimensional 2021.

Otro tema que se debe abordar desde las ciudadanías y de hecho, exigirles a candidatos y futuros gobernantes, son las TIC´s en el territorio, los ambientes digitales, los emprendimientos tecnológicos diferenciales, las coberturas tecnológicas en materia de equipos y redes, la formación de capital humano en innovación e incubación de empresas de base tecnológica, entre otros aspectos, tanto para el país como para las regiones. Los indicadores de competitividad obtenidos en el estudio referenciado, nos indica que en este pilar Bogotá se ubica en el primer lugar con una puntuación de 9.58, Risaralda (6.81), Quindío (6.45), Antioquia en el cuarto lugar con 6.36 puntos y Valle del Cauca con 6.16 puntos. Entre los 10 departamentos con mayor inversión y ambientación en TIC territorial, el único de la Costa Caribe es Atlántico, puesto 8 con 5.69 puntos en el ranking. Mientras que el resto de departamentos costeños se ubican a mitad de tabla, con puntuaciones por debajo de 4.2 puntos, exceptuando al Archipiélago de San Andrés con 5.32 puntos. Ver Gráfica No 4.
Particularmente, el Departamento de Córdoba en este pilar se ubica en el puesto 25 con 2.60 puntos, lamentable posición que refleja, una Adopción TIC en términos de Infraestructura (3,55), Penetración de internet banda ancha fijo (2,29), Ancho de banda de internet (4,68), Hogares con computador, portátil o Tablet (1,39), Usabilidad de Internet (5,83), Capacidades TIC (1,65), Matriculados en programas TIC (0,60) y Graduados en programas TIC (0,77); como se observa es una capacidad ampliamente débil, limitada y sin doliente institucional frente a la consolidación de una política pública territorial. Se evidencia una fuerte despreocupación del estado local, en diseñar, institucionalizar y sostener dicha política pública, que sea influyente en niños (as), adolescentes y adultos ante la usabilidad tecnológica como en la infraestructura dirigida hacia la innovación.
Finalmente, los datos que se encuentran por debajo de dos (2) puntos en este pilar de competitividad, se ubican para los departamentos de Vaupés (0.25), Vichada (0.54), Amazonas (1.29), Arauca (1.73) y Chocó (1.85). Ver Gráfica 4.
Gráfica No 4. Puntaje y posición en el pilar de adopción de TIC en el IDC 2023 y avance frente al recálculo 2022.

Otro pilar importante de atender en los próximos años, especialmente por las definiciones proyectadas en el plan nacional de desarrollo, del actual gobierno y de hecho por las megatendencias que se identifican y convertirán en hechos portadores de futuro en lo sucesivo; es la sostenibilidad ambiental, la transición energética y los mercados verdes.
El estudio arroja, que los indicadores en este pilar son muy bajos, prácticamente por debajo de 5.8 puntos porcentuales para todos los departamentos del territorio nacional. Si observamos la puntuación más alta en el ranking, la tiene el departamento del Atlántico con 5.55 puntos, prácticamente en la media de los recálculos de la metodología para 2022. Los departamentos con mayor puntuación después del Atlántico son: Vaupés (5.49), Amazonas (5.29), Bogotá (5.23) y Córdoba (4.87). De hecho, son los entes territoriales que presentan menor industrialización, bajo nivel de densidad empresarial por habitante y baja intervención territorial para el fomento de la ciencia, la innovación y la investigación, asociada a garantizar los recursos naturales en comunión con la urbanización (bioeconomía y ciudades verdes). Véase Gráfica No 5.
Grafica No 5. Puntaje y posición en el pilar de sostenibilidad ambiental en el IDC 2023 y avance frente al recálculo de 2022.

Ahora bien, las puntuaciones detalladas para el departamento de Córdoba, en los determinantes del pilar, son los siguientes:
SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL 4,87: Activos naturales (7,32), Hectáreas de bosque deforestadas 9,69, Áreas protegidas (6,38), Emisiones de CO2 de fuentes fijas (5,41), Emisiones de CO2 de fuentes móviles (7,82), Gestión ambiental y del riesgo (2,42), Negocios verdes (0,65), Inversión en servicios ambientales (2,33) y Vida útil del sitio de disposición final de residuos sólidos (4,30). Si bien son cifras con apuestas sustanciales a la sostenibilidad ambiental, tienden a ser muy bajas ante el nivel de las capacidades de competitividad, que debiera tener el departamento. No se justifican puntuaciones de 2.42 en Gestión Ambiental y del Riesgo, como de 0.65 en Promoción e Inversión en Mercados Verdes.
Nótese además, que los departamentos con menor IDC en el pilar son: Vichada (2.47), Casanare (2.63), Arauca (2.77) y Cesar (3.01). Obsérvese que tres de estos departamentos, disminuyeron en el ranking entre uno y seis puestos, efectos que obstruyen la política de competitividad ambiental instituida por el Ministerio de Ambiente de Colombia en estos últimos 5 años. Ver Gráfica No 5.
Finalmente, como se indicó al inicio del artículo, trataremos un último pilar, no menos importante, pero sí estructural, en la medida que debemos evaluar los modelos de desarrollo de cualquier territorio, y en parte es a partir de la educación y la escolaridad. Hay que explicar que Colombia define los niveles de educación en Preescolar, Básica Primaria y Secundaria, Media y Superior (Terciaria), como modelo de formación en el país, definidos por las leyes 115 de 1994 y 30 de 1992. A continuación veamos los indicadores concernientes a estos niveles, de conformidad con los datos del estudio precitado.
En ese sentido, en la Gráfica No 6, se pueden evidenciar los cinco (5) departamentos y ciudades con mayor puntuación y posición en el pilar de Educación básica y Media: Boyacá (8.23), Santander (7.96), Quindío (7.52), Risaralda (7.42) y Bogotá D.C (7.36). Nótese el Archipiélago de San Andrés (7.17), sexto lugar, con una posición significativa en términos del mejoramiento competitivo de la educación en la isla. El departamento de Córdoba ocupa la posición 19 de 33 departamentos, incluyendo a Bogotá como capital del país. Disminuyó un puesto frente a 2021 y los vectores de cálculo de este pilar, son los siguientes:
Cobertura en educación (6,98), Cobertura neta en preescolar (3,97), Cobertura neta en educación primaria (6,96), Cobertura neta en educación secundaria (8,32), Cobertura neta en educación media (8,00), Deserción escolar en educación básica y media (7,65), Calidad en educación (5,03), Puntaje pruebas Saber 11 (4,77), Puntajes pruebas Saber 11 en colegios oficiales (5,10), Docentes de colegios oficiales con posgrado (5,39), Relación estudiantes-docentes (6,41) e Inversión en calidad de la educación básica y media (3,46).
Si bien el departamento se encuentra en una posición moderada, es prioritario en los próximos años avanzar significativamente, en educación media principalmente, reducir la brecha de accesos de los bachilleres a la universidad pública y privada, hoy esta cobertura es del 23%, treinta (30) puntos por debajo de la media nacional. Hay que indicar que aun la deserción escolar en básica y media se ubica en el 9%, lo que le da una puntuación de 7.65 en el IDC. En estos temas, entre otros, se debe profundizar en los planes de gobierno de las próximas autoridades territoriales en Córdoba.
Finalmente, en cuanto a educación superior las posiciones de los departamentos que poseen mayor indicador, son similares a las del pilar anterior, apenas normal teniendo presente la continuidad de la inversión en infraestructura educativa, la correlación de la calidad entre los distintos niveles, el fortalecimiento de la ciencia, tecnología e innovación a lo largo de la escolaridad combinada y los requerimientos territoriales necesarios para tal fin. De la misma forma, la cualificación del capital humano de alto nivel para atender al sector productivo, la empresarialidad y el desarrollo humano. Departamentos y ciudades como Bogotá D.C (7.94), Antioquia (6.45), Quindío (6.28), Archipiélago de San Andrés (6.21) y Santander (6.18); representan las cinco primeras posiciones del ranking. De hecho es allí, en estos entes territoriales, donde se consolida no solo la inversión y el avance de la educación sino la calidad como el impacto de la misma, frente al desarrollo socioeducativo del país.
Para este pilar, el departamento de Córdoba se ubica en el puesto 19 con una puntuación de 3.40, aumentó un puesto con respecto a 2021. Sin embargo los indicadores de competitividad en este pilar, por debajo de 3.5%, tienden a ser muy bajos, más para un ente territorial que le ha apostado históricamente a defender la educación superior tanto pública como privada (de hecho todas sus universidades principales están acreditadas en calidad), ello reivindica y advierte un futuro incierto, frágil y sin visión para consolidar la educación superior como un vector estratégico fundamental, para nuestros jóvenes. La cobertura anteriormente mencionada del 23% es incipiente, por lo que se hace vital aumentar los cupos en universidades privadas y en especial en la pública de orden nacional.
Gráfica No 6. Puntaje y posición en los pilares educación básica primaria, secundaria, media y superior. 2022.
Ahora bien veamos finalmente, los indicadores en detalle del pilar educación superior para el departamento de Córdoba y la baja evolución de los mismos en los últimos dos años:
EDUCACIÓN SUPERIOR Y FORMACIÓN PARA EL TRABAJO 3,40, Cobertura en educación superior (1,38), Cobertura bruta en formación universitaria (2,68), Graduados en posgrado (0,98), Cobertura bruta en formación técnica y tecnológica (0,48), Calidad en educación superior (5,93), Puntaje pruebas Saber Pro (6,07), Calidad de docentes de educación superior (3,81), Cobertura instituciones de educación superior con acreditación de alta calidad (10,0), Dominio de inglés (3,87), Educación para el trabajo y el desarrollo humano (2,90), Proporción de estudiantes en IETDH matriculados en instituciones certificadas (5,80) y Egresados del SENA vinculados al mercado laboral (0,00).
En la próxima emisión presentaremos los datos y análisis referentes a la tasa global de participación, ocupación y desocupación a nivel nacional, de manera comparativa entre agosto 2015-agosto 2023; igualmente la tasa de desocupación exclusivamente desde 2019 a 2023, la tasa de desocupación para las 23 ciudades y áreas metropolitanas, se realizará especial énfasis en Montería y Córdoba en el trimestre móvil comparativo a 2022, también se suma al análisis la tasa de desocupación según sexo, para el mismo territorio y finalmente la informalidad según dominio geográfico, como a su vez realizaremos análisis de los tipos de violencia política para 2022-2023, todo ello en el marco de los procesos electorales de los últimos años.
Debemos destacar nuevamente, que estas orientaciones y planteamientos son para ilustrar a la ciudadanía sobre lo que deben saber, para votar o no votar en las próximas elecciones frente a los candidatos que plantean propuestas de gobierno para el departamento de Córdoba y la ciudad de Montería. Igualmente, es oportuno para los candidatos a corporaciones territoriales estos lineamientos que les permitan alimentar o reforzar sus planteamientos, si son del caso.





