Hace cuatro años, en un rancho típico de La Variante, se definió la mala suerte de San Jacinto, Bolívar, pueblo del que dicen tiene uno de los peores alcaldes de la tierra de la hamaca grande en toda su historia. El Municipio enclavado en los Montes de María, atraviesa un caos administrativo y su tendencia es al retroceso.
Los protagonistas hoy son los mismos de hace cuatro años, siguen en la misma subasta de miles de millones de pesos. Hoy se habla de un pase de 400 millones de pesos para una candidatura que llevaría el personaje. El tope de gastos por campaña en San Jacinto es de $232 millones y la sola posible negociación, supera dicho tope.
Se habla de otro candidato que vendió su candidatura por veinte millones de pesos y negoció un cargo en la alcaldía hace cuatro años.
Participaron en aquella reunión un profesor de malas pulgas, quien representa los intereses de una EPS, que al tiempo que trata de hundir la reforma de la salud del actual gobierno, negocia con los 500 empleados de la zona montañosa y va de casa en casa a exigir los votos.
Un funcionario del transito de Bolívar y un médico también habrían participado en la subasta, los mismos precipitaron la renuncia de un guerrero que hizo parte de la actual administración y hoy se mece en una hamaca pero sin gracia en medio de campañas que tambalean por la falta de recursos, lo que podría propiciar un golpe de las candidaturas independientes. También se dice que en el grupo de continuistas hay candidatos salpicados por hechos de corrupción.
Para medir el poder del caudal electora, buscar mecanismos de financiamiento y unificar alianzas, los apostadores y prestamistas, pidieron a dos candidaturas hacer manifestaciones a la par, ganó la más ostentosa que llevó conjuntos de gaitas, vallenatos y bandas. No obstante, se dice que las campañas, que llenan las calles de ruido y polución, entraron en un letargo. Se habla de que todo está negociado, pero nadie habla de como va a solucionar el problema del agua potable.
Del otro lado aparecen cinco candidatos independientes que si se ponen de acuerdo podrían asestarle un duro golpe al continuismo. Como se pinta el panorama, de ganar los candidatos que bailan la danza del billete, los próximos cuatro años serán inciertos para el municipio… en resumen “el pueblo tiene los gobernantes que se merece”.



