“…es difícil interpretar su verdadera orientación política cuando están invadidos de eclécticos e impolutos políticos con profundos conocimientos del eclecticismo solapado e impolutismo descarado…”
Colombia país rico en diversidad de grupos políticos, dónde actualmente contamos con un número de 35 con personería jurídica según el Consejo Nacional Electoral (CNE) y en sus estatutos todos alegan que defienden sus ideales, pero la verdad verdadera es difícil interpretar su real orientación política cuando están invadidos de eclécticos e impolutos políticos con profundos conocimientos del eclecticismo solapado e impolutismo descarado ya que el entorno del país político está dogmatizado y radicalizado de tal manera que hoy promulgan una tesis y mañana otra sin una línea seria de pensamiento y ocultando su pasado de corrupción para intentar ser ecléticos impolutos de los impolutos.
¿Pero que es ese cuento del ecléctico e impoluto? El ecléctico, “es una escuela filosófica que procura conciliar las doctrinas que parecen mejores o más verosímiles, aunque procedan de diversos sistemas y consiste en combinar o tratar de armonizar opiniones, teorías, tesis, estilos e ideas derivadas de distintos sistemas filosóficos para obtener información complementaria de un tema o para crear algo nuevo que no se adapta a una realidad única o preexistente”
En cuanto vocablo latino impollūtus “llegó al castellano como impoluto y se trata de un adjetivo que se emplea en sentido figurado para calificar a aquel o a aquello que no tiene o se cree no tener ninguna mancha o pasado oscuro”.
Dichos términos son nuestro diario vivir, y cada quien se lo endosa a quien lo considere pertinente ya que, en estas épocas de política, el que más ofrezca es el que tiene la mejor opción y con ello se le pierde su historial de corrupción y nepotismo, muy a pesar de sus entramados conocidos de escándalos que han tenido dimensiones sin precedentes, con inicios desde la propia Casa de Nariño, el parlamento Colombiano, las gobernaciones y alcaldías, y que por factores de preferencias políticas o económicas momentáneas, pasan al olvido de manera intencional.
Los eclécticos e impolutos tratan de unir el materialismo, idealismo y socialismo, para convertirse en defensores a ultranza de ideologías de Izquierda, de centro y de derecha. Normalmente intentando expresar, de labios para afuera, que existe el respeto para una pluralidad y equidad, cosa difícil de enlazar cuando en las épocas pre-electorales se agudizan las contradicciones, donde todos defienden muchos intereses particulares y familiares.
Lo que se observa en el presente, es que dichas discusiones no son abiertas y mucho menos respetuosas, aunado a la proliferación de la propaganda negrea que ha hecho metástasis en las redes sociales, de tal manera que se ha expandido un escenario donde empresarios de la política rastrera han creado sus propios medios de información y son especialistas en difamar, tergiversar, avergonzar, estigmatizar para acabar o derrocar a quienes se les opongan, por esa enfermedad de poder económico-social-político que en lo normal hacen parte de lo que se llama Empresa política.
Cuando esas empresas políticas o los políticos rasos son sanos y objetivos, no difaman ni insultan, no amenazan e intentan hacer, de la política un verdadero semillero de servicio social, como si existen algunas, le prestan un gran servicio a la sociedad, principalmente a los de su entorno, cuando sus propuestas van acompañadas con otras vertientes que hacen parte de la política como es la economía, filosofía, sociología, el derecho, la religión o el deporte, para realizar un paquete político-económico-social, donde confluya el empleo y la producción con políticas económicas que ayuden a los deseos de miles de colombianos sin esperanzas para un mejor vivir y no mantenerlos con las mismas promesas repetitivas de épocas recientes.
Maquiavelo no se equivocó «Describe el campo de la política… entiende que la política es, en primer lugar, el estudio de las luchas por el poder entre los hombres y mujeres» y remata su apreciación con una verdad verdadera… “…la política tiene un ámbito propio y distinto; podrá haber política religiosa y política económica, pero mientras exista la distinción entre amigos y enemigos, el ámbito es específicamente político.
Nuestros políticos eclécticos e impolutos, deben profundizan sus conocimientos para el bien común y no particular.



