Transcurrió la jornada electoral entre sus mismos vericuetos tradicionales. Tuve la oportunidad de adelantar una campaña a la Asamblea de Sucre visitando a las comunidades, lo hice con respeto, transparencia, seriedad, propuestas y sin resultados electorales.
Fue con respeto, porque entre otros, considero que ir al «ombligo» de las comunidades es lo correcto, no lo es que sus «representantes» se presenten a Sincelejo a hacer cola frente a la puerta de elegantes viviendas del barrio Venecia, que no son más que la muestra de en que se «invierte» el erario.
El retroceso de Sucre es de vergüenza, pero a nadie le importa, ni a los que lo padecen ni a los que lo causan. Todo es aterradoramente normal y aceptado.
En la campaña, se impuso el «amarre» cual ganado al matadero, no habiendo lugar a la opinión que tiene un poco más de espacio en aspiraciones como la Gobernación, que de por si es más visible, lo que no alcanza para obtener resultados deseados.
La Asamblea elegida en Sucre, si las autoridades se interesaran en hacer un serio estudio al comportamiento de las hoy credenciales elegidas, concluirían que no son legítimas, así como la elección de la Gobernación de Lucy García, bajo las mismas características.
El voto es sometido en Sucre a una presión mercantil aterradora, donde no diferencian entre el gasto propio de una campaña y la compra indiscriminada de votos, que no es precisamente en una esquina con megáfono. Allí es donde Sucre comienza a perder toda posibilidad de progreso.
Los pueblos son partícipes de su desgracia, por ejemplo San Marcos, lloró su hospital y sin embargo en la Asamblea votó por sus verdugos que aparecieron con un fajo de dinero y castigó a sus defensores que irrumpieron con propuestas, que a nadie interesan.
La dinámica de los «chorros de plata» frase de la Representante a la Cámara por Sucre, Milena Jaraba, es la que se impone una vez más en en el departamento, destilando miseria y concluyendo que aquí no hay futuro.
Solicitaría al señor presidente de la república, Gustavo Petro, que intervenga en solicitar a las autoridades respectivas, comenzando porque no se entreguen las credenciales en Sucre a los elegidos en la Duma y Gobernación, hasta tanto no se establezca cual fue el comportamiento integral real de la campaña de los hoy elegidos. Si se encuentran con la cloaca que fue, entonces tomen las acciones del caso y comiencen a liberar el voto de la eterna esclavitud. Si el gobierno nacional no toma la iniciativa en Sucre, se concluye una vez más, esto no le interesa a nadie, si acaso al diablo y sus fichas que coloca cínicamente a jugar. Aquí nunca va a pasar nada distinto. Aceptémoslo.



