Y llegó. Eso no está bien ni mal, lo que puede estar uno u otro es el gobierno. Empezó el alcalde electo de Sincelejo, Yahir Acuña Cardales su gobierno antes de tiempo, eso no está bien, porque denota que la Alcaldía de Sincelejo estuvo a sus pies en las elecciones siendo un maltrato y desequilibrio a la democracia. Nombró Yahir, posesionándolo desde ya, en la actual administración, a su asesor jurídico, con el fin de ganar tiempo; tampoco está bien. Cada cosa a su tiempo, no deja de ser ello una violación al orden. Este tipo de acciones no denota mando ni ganas, sino que deslumbra arbitrariedad. Ese no es el camino. No me gustó ese comienzo.
El nuevo asesor jurídico es Carlos Daniel Fajardo Osuna, un avezado abogado conocedor de lo bueno y de lo malo; temperamental, que evitará que se meta en líos, hasta el día que el alcalde decida meterse en líos, para cumplir por encima del que sea su compromisos o porque le dio la gana, entonces cuando aflore el primer grito, sale el periódico local a titular, «renuncia asesor jurídico de la alcaldía de Sincelejo». Creo será pronto.
Informan que el Fomvas, seguirá en las mismas manos, si ello es cierto, sería crazo error. Decir que la actual dirección del Fomvas lo ha hecho tan bien que merece seguir al frente, no es más que discurso barato. Ese tipo de discursos es mortal para Sincelejo. Lo ideal es que comience el alcalde (e) de «cero». Debe el alcalde electo rodearse de profesionales idóneos, no de mandaderos, pero los primeros no le sirven a su estilo. Si comienza con ellos, no termina.
El problema de vivienda debe ser asumido con seriedad, la inseguridad tiene que tener una herramienta en profesionales de trabajo social, amplio y serio, amén del trabajo mancomunado con la fuerza pública y ofrecer reales oportunidades de bienestar a la comunidad. El transporte no puede seguir en la informalidad, la malla vial tiene que ser atendida. El empleo informal debe ser combatido con las baterías de empleo, teniendo en la industria del calzado un opción, el acueducto para Sincelejo trayendo el agua desde el rio Magdalena, Sinú o San Jorge no le debe quedar grande al alcalde (e) Yahir. El campo, la ruralidad de Sincelejo es imprescindible recupere su importancia en inversión y producción.
En rueda de prensa publicada en el periódico local, no leí una sola frase del alcalde (e) de Sincelejo Yahir, referente a salud. Busqué y no lo encontré. Ese es un tema prioritario que no debe entregarse a los buitres politiqueros si quiere mejorar la calidad, la oportunidad y eficacia en tan vulnerable sector. Diría que ya está entregado.
La universidad de Sincelejo no es descabellada, siendo una oportunidad para los jóvenes. Convertir a Sincelejo en epicentro nacional de la cultura tendría repercusiones sociales inimaginables. Así diversos temas de la capital sucreña. Un Sincelejo mejor es posible, aun cumpliendo los infernales compromisos «inversionistas» de campaña.
Si se piensa y actúa en grande y no en apaga incendios se puede entender la dimensión que los problemas de Sincelejo no son insolucionables. El grave error sería supeditarse parroquianamente al gobierno departamental y nacional. La columna vertebral de inversión en Sincelejo debe ser recursos internacionales, sin complejo y sin miedo, para ello debe haber un equipo exclusivo para tal fin y ojalá con relaciones de tal forma que se faciliten las gestiones y ante todo se concreten. Pero si Yahir va a actuar como alcalde de pueblo, entonces será eso, un alcalducho con el pecho esponjado porque le digan, alcalde y se toma la gran corbatuda foto al estilo don Chinche.



