Comienzo diciendo que no soy petrista, pero si colombiano y no se necesitan más de dos neuronas para entender las buenas intenciones del presidente Petro de tener un país más justo, que hoy aún sigue en manos de unos potentados feroces que no aflojan el poder y se aferran a él, cuales fieras hambrientas y sacando las vísceras a lo que se les atraviese.
Aquí el populista no es Petro, es Uribe, Vargas Lleras, Pastrana, Gaviria y demás enquistados que seguramente se han enriquecido con el poder y la esclavitud sectaria de todo un pueblo estúpido. Petro si lo intenta, pero la falta de equipo y la demasiada «democracia» se están convirtiendo en su barrera de impedir logros.
El país es inequitativo al máximo. Hay que gritar presidente Petro y poner a la clase vampira del erario en su puesto. Hay que gritarlos y perderles el complejo que se confunde con el respeto. Respeto que no merecen.
Son unos mercenarios de lo público. Usted no es perfecto presidente Petro, pero no lo han dejado trabajar por usted mismo ser tan laxo. Se equivocó desde un principio cuando no convocó la constituyente y renovar el putrefacto Congreso. Les creyó que iban a estar con usted y solo le midieron el aceite.
Le faltó entender que la fidelidad absoluta no existe en el poder y no entendió que el poder se comparte con los que se gana y ellos tienen defectos e intereses que hay que saber lidiar. Los otros que participen a raya.
La libertad de prensa no es tal; es una sarta de ataques a los cuales debe usted colocarles coto. Lo primero es que ningún funcionario de su gobierno de entrevista o declaraciones a los enemigos en medios, porque todo lo usan malintencionadamente y no hay porque prestarse para ese maquiavélico juego. Si fueran objetivos si sería prensa. Los insultos en el Congreso que su bancada se pare firme. Ustedes en investigación son mejor que todos, entonces denle.
Las reformas son necesarias y que las EPS se las quiten todas a los multimillonarios de lo público. Déjenlos sin el corrupto negocio y hágalo de una. Sin tanto amague. El Estado fue EPS transicional y lo hizo bien. No fue precisamente el Instituto de Seguro Social, sino las secretarias de salud.
Uribe, se jacta de echarle estiércol a lo público, pero se desvive por tener poder público; entonces su sueño es un presidente privado pero con el dinero público de todos, nombrado por decreto o junta, cuál títere tipo Duque. Tienen la rosca del poder y usted tiene el mandato de romperla, entonces rómpaselas. Dice Juan Diego Alvira, «yo no soy petrista, pero déjenlo hacer al menos algo» refiriéndose a su gobierno.
Páresele a la jauría presidente Petro y no es subiendo impuestos y gasolina donde está el déficit de Colombia, ese está en manos de los malandros que hoy con rabia ladran y usted es quien puede mandarlos a sus madrigueras con el rabo entre las piernas y la cabeza gacha. El asunto es reorganizarse y decidirse, entendiendo que no todo es posible de un solo tramujazo.
Hay generales retirados valiosos que pueden apoyar en la reestructuración de las fuerzas armadas, así como elementos en los gremios de igual valor y que odian al estamento perenne, esos también sirven para romper a los enquistados, pero hay que darles espacio y participación. Nadie expone su pellejo por un saludo a la bandera. No todo se puede de una. De lo contrario su Gobierno será un fracaso y el tiempo corriendo. Es sin miedo presidente, porque además son gritones, pero cobardes.
Estamos con usted presidente Petro. Aquí se necesita una política de salud, vivienda, tierras, seguridad y educación firme eso se logra es arrebatándoselas a los bandidos de siempre; eso no es pidiendo permiso. No hay que desconocer que lo privado obtenido con el sudor de la frente se respeta, lo otro, es decir lo privado logrado con la corrupción se recupera y ya. Tirando y capando. Ciérreles los espacios, incluso los políticos, invierta los papeles, no los deje «respirar» y salirse con las suyas, por bandidos.



