Lo he manifestado infinidad de veces como profesional del sector de la salud, específicamente médico, comparto en términos generales que la reforma a la salud planteada por el gobierno Petro es justa y necesaria.
El sector rural de Colombia es ausente de la presencia de los servicios de salud oportunos al menos, que realmente es una carencia de todo el país incluida calidad. Sin embargo las pobres viejecitas de las EPS, reciben un pago fijo de UPC con o sin la asistencia y ahí si calladitos. Amén de los eventos con que ellas realizan comedidamente pagos; nunca van a pérdidas; hasta irían a robo cuando no prestan el servicio.
Es tan «malo» el negocio, son tan «altruistas» los dueños de las EPS, tanto los que figuran, como los verdaderos, que se están desgarrando las vestiduras ante la inminente perdida del «mal negocio». El voto obtenido por el Gobierno en la Cámara de Representantes no es gratis, seguramente hubo negociación y prebendas a los bandidos de la Patria, pero ¿Qué se puede hacer? Nada.
Es la dinámica para poder ir corrigiendo las cosas, porque de lo contrario, ni hacha, calabaza ni miel. Se va avanzando poco a poco.
El Ministerio de Hacienda, al momento de escribir este artículo aún no ha presentado el respaldo o aval financiero a la reforma en salud. Eso preocupa, pero quitar presupuesto a la guerra, para la salud y educación es la mejor forma de lograr la seguridad estable. Según ese ministerio se tiene presupuestado que el costo de la reforma en 2024 es de $929.000 millones. Donde el gasto en salud sería de $92.2 billones con un déficit a lo actual de $3.2 billones.
Aumentando el gasto de la reforma a $7 billones en 2025, 9,6 billones en 2026 y $10.7 billones en 2027, posteriormente se daría una reducción en los costos teniendo proyectado que para el 2031 el costo de disminuiría a $5.9 billones, bajo una dinámica financiera que no es fácil de entender pero existente.
En si el meollo del asunto, no es disminuir la calidad de la prestación del servicio de salud, sino mejorarla y convertir en realidad lo que hoy es una falsa cobertura para el usuario pero una real ganancia para los «perros» que tanto ladran que el negocio no les da, que es súper malo, pero sin embargo se aferran a la presa sin querer soltarla. Suéltenla o se las quitan, pero eso no va más. Llegó la hora de tener una salud equitativa lo que es justo y necesario. Que griten los expresidentes, como cuando a la herida le echan el respectivo limón y sal. Chao Bambino.



