Es hermosa la Navidad que nos trae los más gratos recuerdos. Época en la cual el corazón se dispone ante el nacimiento del único grande del universo, El Niño Jesús.
Es en esta temporada en la cual para hacer tan memorable homenaje sale de los cajones en que permanece celosamente guardada la Novena de Navidad o Novena al Niño Dios, acto que congrega en alegría a las familias, vecinos y hasta desconocidos, todos dispuestos a honrar al Rey de Reyes.
La Novena de Navidad nace de las manos de un místico sacerdote ecuatoriano, Fernando de Jesús Larrea, quien falleció en su misión sacerdotal en la ciudad de Cali, Colombia, el 3 de noviembre de 1773.
Es decir la tradicional Novena Navideña, no se creó en Belén de Judá ni nada parecido; demostrando una vez más el aporte de Latinoamérica a la gloriosa religión católica.
Relata la literatura que Fray Fernando, obsequió la redacción de la Novena de Navidad a doña María Clemencia Gertrudis de Jesús Cayzedo Vélez Ladrón de Guevara de Arostegui y Escota, ilustre dama bogotana, receptora del elaborado texto de la Novena de Aguinaldo, esto ante la insistencia de la honorable mujer de reforzar la enseñanza de valores y religiosidad en la sociedad de jovencitas bogotanas, donde doña Clemencia percibía una pérdida de esta. El primer texto impreso se dio en Lima (Perú) en 1788, años después de fallecido Fray Fernando.
Doña Clemencia una vez recibido el regalo de la Navideña Novena, le hizo sustanciales retoques que han venido sucediendo con el pasar de los años, hasta la actualidad amoldándose al lenguaje de hoy.
En particular siempre tengo grabado desde niño la frase: «que dijiste a la venerable Margarita, todo lo que quieras pedir, pídelo por los divinos méritos de Mi infancia y nada te será negado» Cuando niño, esa era lo más importante, porque era el íntimo momento de pedir con los ojos cerrados y el más ferviente deseo e inocencia, los anhelados regalos.
Tiempos gloriosos de bella recordación, engalanados con la misa de pitos a las 5 AM, dirigida por el Padre Villa y el Padre Prieto en Sincelejo, Sucre que también hacían parte del pre festejo navideño.
Ojalá se vuelvan a retomar esas sanas costumbres. Uno de los que debería apoyar esa retoma de católicas costumbres, junto a sacerdotes, es el hoy nuevo devoto, exalcalde de Sincelejo Jesús Paternina, quien dice hacer gala de su devoción católica.
Si bien es cierto que la popular Novena de Navidad ha recibido importantes adaptaciones, el texto más reconocido es el que publicó el arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo en noviembre de 1910, bajo el nombre de «Novena del Niño Dios».
Es importante agregar que los animados «gozos» de la Novena de Aguinaldos fueron agregados por la religiosa «María Ignacia», que en realidad fue la poetisa bogotana Bertilda Samper Acosta, quien al tomar la vida religiosa se bautizó como la «madre María Ignacia».
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Es así como nace la icónica Novena de Navidad, que realmente se reza principalmente en Ecuador, Venezuela y por supuesto Colombia, haciendo gala de los preparativos para recibir el nacimiento del Niño Dios, que fue reseñado por primera vez con la fecha del 25 de diciembre, por el escritor Hipólito de Roma, en el año 204 en su comentario al libro del profeta Daniel.
Celebrando ese nacimiento, clamamos: Dulce Jesús mío, mi niño adorado ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!



