Metiéndonos en “camisa de once varas”, por lo que significa para los creyentes del mundo la importancia de la Iglesia Católica, es necesario que el Vaticano recomponga su modelo económico para así acentuar la creencia en Dios, ya que los católicos del mundo no podemos pasar por alto la pirámide de su riqueza, cuando el mundo se debate entre la hambruna y la miseria absoluta y se nota que a pesar de los postulados del papa Francisco, ella no está en concordancia con la comunidad internacional, que se ha comprometido reducir la falta de vivienda, la pobreza y el hambre para 2024.
Al hablar de la Ciudad del Vaticano, en Italia, tenemos que aceptar que es el hogar de los máximos jerarcas de la Iglesia Católica. Allí se han presentado toda clase de entuertos con los dineros del Banco del Vaticano, que difícilmente se ha podido conocer cuánto hay en caja y mucho menos sus bienes y reservas de oro, que lo hacen increíblemente en ser considerado uno de los estados más ricos y poderosos del mundo encerrado herméticamente sin control alguno en su pequeño territorio de 0.49 kilómetros cuadrados y una población de algo así como 1.000 habitantes donde su jefe de Estado es nada menos que el sumo pontífice.
El mundo se debate en resolver un problema económico de altas dimensiones como es la de minimizar la pobreza multidimensional y la pobreza monetaria, que en muchos casos es el resultado o producto final del legado de la corrupción, donde el Banco del vaticano ha sido un santo pecador y de poca devoción por los escándalos financieros, sin importar que desde ese escenario está la Iglesia católica irradiando al mundo su poder espiritual, pero en sus entrañas guarda una inmensa caja fuerte con riqueza inconmensurable, donde sus fuentes de ingresos provienen de sus rentas, museos, inversiones inmobiliarias, pagos por visitantes, servicios prestados y donaciones
Los últimos informes de difícil comprobación, estiman que el Banco de los pobres ricos tiene más de 65 mil toneladas de oro, y en dólares mal contados, pasa de 2 mil billones de dólares sin contar con la fortuna de sus museos, las majestuosidades de sus Iglesias y otras inversiones en Wall Street, acciones en empresas como IBM o General Motors entre otras.
Para que los escándalos financieros del Vaticano no se expandieran como verdolaga, sus mandamases, filtraron documentos confidenciales en el famoso Vatileaks2, donde intencionalmente dieron a conocer “delitos inmobiliarios, sexuales, de extorsión y chantaje, abuso de cargo, soborno, malversación, corrupción, blanqueo de dinero, estafa, abuso y falsificación de documentos” y como “chivo expiatorio” por primera vez se llevaron a juicio a un cardenal, llamado Angelo Becciu y otros nueve monjes imputados.
Lo que parece un cuento de hadas, la Ciudad del Vaticano es la única nación del mundo donde no hay prisión y cuando uno de sus miembros es condenado y sentenciados a prisión, cumplen sus condenas en cárceles italianas, pero antes los mantienen en cómodas celdas de detención preventiva, como reza en el “Tratado de Letrán” firmado el 11 de febrero de 1929, entre el vaticano e Italia.
En el mundo hay más de 500 millones de personas sin vivienda, mientras los padres del cristianismo tienen alrededor de 400.000 edificios en el vaticano, y algo así como 200 mil en Roma, a más de los 900.000 inmuebles controlados por la Iglesia en el miserable mundo de la ignominia, con valores que superan la bicoca de cinco billones de euros, sin ninguna clase de control y con privilegios fiscales, pero allí no queda todo, en la capital italiana, en esas propiedades viven los gendarmes de la corrupción tales como profesionales, políticos, burócratas y periodistas que viven sabroso con bajos alquileres, para servir de tape y tape a los corruptos del vaticano.
Los respetos hacia la religión deben ser permanentes ya que la fe en Dios o en una divinidad es intrínseca al ser humano. Para muchos, la religión les hace sentir que son parte de este mundo convulsionado por la miseria y el hambre, pero lo que sucede al interior del Vaticano debe corregirse pensando que tenemos más de tres (3) millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza internacional, el 40% de nuestra población es considerada multidimensionalmente pobre, 1.500 millones de personas en situación de pobreza, dado a conocer por “El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI) de la Universidad de Oxford”
El mensaje del Papa Francisco en la nueva encíclica Fratelli Tutti, reza: “La sana política que propone el Papa consiste en promover el bien de todos y facilitar el desarrollo de todas las esferas de la vida social y comunitaria, generando fuentes de empleo, vivienda, propiciando oportunidades de crecimiento, velando por el acceso igualitario y equitativo a todos los servicios”. Esperemos que el Vaticano la ponga en marcha.



