La mayoría de alcaldes que asumen el cargo en este periodo 2024, especialmente aquellos de las ciudades principales del país, no tienen afinidad con el gobierno de Gustavo Petro, situación que se traducirá en los próximos años; sin embargo, también se cree que no habrá grandes rupturas ya que los nuevos mandatarios sabrán recurrir al pragmatismo a la hora de articular planes, recursos y proyectos en conjunto.
En cuanto a las alcaldías de las ciudades más importantes, Petro pierde el control de dos de ellas: Medellín, que estaba en manos de Daniel Quintero, y Cali, con Jorge Iván Ospina. Además, en Bogotá, su relación con la alcaldesa Claudia López era más de conflicto que de cooperación. Para reemplazar a estos alcaldes, llegan Carlos Fernando Galán a Bogotá, Federico ‘Fico’ Gutiérrez a Medellín y Alejandro Éder a Cali.
Galán, nacido en Bogotá en 1977, es el hijo menor de Luis Carlos Galán. Cuenta con experiencia en política y periodismo, habiendo ocupado cargos como concejal de Bogotá, senador y director de partidos políticos. Fue elegido alcalde de Bogotá con el apoyo del Nuevo Liberalismo, el partido de su padre.
‘Fico’, nacido en Medellín en 1974, es ingeniero civil y ha ocupado diversos cargos políticos y consultorías en la ciudad. Fue concejal, candidato presidencial y finalmente alcalde de Medellín en 2016. Este año, ganó las elecciones con su Partido Creemos y se convirtió en el nuevo alcalde de la ciudad.
Éder, nacido en Cali en 1975, tiene experiencia en política y diplomacia. Ha ocupado cargos como asesor y consejero presidencial en temas de paz y reconciliación. También ha trabajado en el sector privado, promoviendo la creación de empresas en el Valle del Cauca. Ganó las elecciones en Cali con el movimiento Revivir Cali.
Analistas consideran que la relación entre los nuevos mandatarios y el gobierno de Petro será tensa, ya que la mayoría de ellos pertenecen a sectores de derecha y centroderecha que no comparten la agenda de izquierda del gobierno nacional. Sin embargo, también se espera que no haya una ruptura completa, ya que tanto los alcaldes como el gobierno nacional necesitan trabajar juntos en temas de infraestructura y desarrollo.
A pesar de las diferencias políticas, se reconoce la importancia de mantener una relación pragmática entre los mandatarios locales y el gobierno nacional. Esto debido a la dependencia que tienen los alcaldes y gobernadores de los recursos y apoyo del gobierno central. “Se espera que ambas partes sean capaces de encontrar puntos en común y trabajar en conjunto para el beneficio de sus respectivas regiones”, conceptúo uno de los analistas consultados.



