Creo en las buenas intenciones del presidente Petro para con el país de los jodidos, sé que se da la pela por recuperar unos espacios necesarios para los más necesitados y todos los colombianos en general, como es la reforma a la salud, que hay que apoyarla y hacerla.
Así como se reconoce lo positivo del Gobierno, igual se señala lo negativo; el alza de la gasolina que está quemando a todos. A todos es a todos, porque ese cuento que solo afecta a los que tanquean full sus Toyotas cuatro puertas, es paja. Paja y media.
El aumento constante de la gasolina está matando a una atribulada clase media que padece todas las alzas de manera agobiante. No puede más. Sin embargo, también maltrata al que tiene su moto, se transporta en mototaxi o en lo que sea. No hay colombiano que no se transporte o no se vea afectado por los altos precios del combustible.
No se aguanta más y veremos si esto termina en una gran movilización de todas las clases sociales del país contra algo inaguantable, como la amanecida del 2024 con semejante totazo que se ha venido soportando todo el año.
Que la culpa es de Uribe, de Petro, de Duque, de Santos, eso no importa en absoluto cuando el que paga es el pueblo. Someterlo al vaivén de los precios internacionales crea una inestabilidad en los frágiles bolsillos, alimentando la incertidumbre y desasosiego. Súmele el aumento de los peajes. Presidente Petro, ¡NO AGUANTAMOS MAS!
¿Qué se necesitan recursos? Vaya y venga, pero no reviente a la clase media y la baja, porque los inventados ricos no son todos los que creemos.
¡Parale bolas que se está acabando el año! Dice una popular emisora costeña, a quienes los dueños no les afecta la subida del precio de la gasolina, por el contrario, les sirve que aumente, para que igualmente crezca el descontento y desespero de la clase media y baja, explotando así esto.
No subestime presidente Petro, que el último en enterarse del verdadero malestar de la base, es el rey. Por lo general lo hace cuando ya es demasiado tarde.
Hay asfixia presidente Petro. Le deseamos lo mejor al país, a usted, a su gobierno, pero lea a las bases, no sea que se le queme el pan en la boca del horno y le prenda el «candelazo» la gasolina que no se aguanta más; siendo innegable el efecto dominó que ejerce la subida del precio del combustible sobre cotidianeidad de los colombianos, no siendo sensación sino un tangible veraz.
¿Qué hay que hacer? El presidente es usted y en sus decisiones de este 2024, tenga en cuenta que la esperanza no se convierta en frustración, sino en realidad.



