“…Lo que preocupa de una relación tóxica, es cuando no se avanza en las partes, lo bueno se ignora, pero lo malo se critica con un perfecto chantaje mental…”
El 2024 será el año de las trasformaciones mentales de acuerdo a las asociaciones mundiales de Psiquiatría, y enviaran a psiquiatras o terapeutas de manera especial para el tratamiento de las conductas o comportamiento tóxico de personas o parejas que tienden a la agresividad sin importar el día, hora, o lugar envenenando el ambiente y con el consabido daño directo o colateral de las inmersas en una relación o amistad llena de toxicidad.
¿Pero qué es ser toxico? Se refiere a personas con celos enfermizos que se asemejan al “síndrome de Otelo”, también denominado Celotipia o celos patológicos, copiado de una de las tantas obras de Shakespeare, cuando Otelo, asesina a Desdémona por los susodichos apasionamientos, que dicho sea, afecta más a los Homo sapiens mayores de 40, que a los terrenales modernos de nuestra juventud.
Lo que preocupa de una relación tóxica, es cuando no se avanza en las partes, lo bueno se ignora, pero lo malo se critica con un perfecto chantaje mental, criticando lo divino y humano, los mensajes subliminales son el pan diario, el control no tiene fronteras, no hay presa que se escape, amigos, familiares, grupos sociales son parte de las críticas.
La desconfianza toxica en parejas ha llegado a limites descontrolados, las principales redes sociales entre las que tenemos, Facebook, Instagram, WhatsApp, Messenger, Instagram, WeChat, TikTok, QQ, Douyin, Sina, Weibo, Telegram, Snapchat y X, son revisadas clandestinamente invadiendo los derechos de las personas a la intimidad, que luego, dichas informaciones en forma tergiversada son tomadas para ejercer el control sobre, con quien hablas, cuanto gastas, donde estabas, porque miras a fulano de tal, lo deseas, la deseas y todo ello en público o privado.
Dicen los psiquiatras que lo primero que sale a la luz pública de una pareja toxica es la de mostrarse furiosa por simples sucesos sin importancia, ello es la mejor forma de ejercer el control y el chantaje emocional y aparentan estar en furia y así manejar el circulo vicioso del poder mental.
Existe otro sector afines y son expertas y expertos en la toxicidad, llaman para saber del vecino, de la pareja, del amigo o amiga, de sus hijos y del trabajo, se sienten mal cuando no están enterados de los sucesos ajenos, para serviles a los engendros del mal en el “lleva y trae” como fuente de alimentación de la chismografía moderna y dañina sin importar el daño colateral, siempre con la lengua viperina hablando mal de los mal llamados amigos, haciendo lo imposible para dejarle una opinión negativa, inventando y difundir chismes que verdaderamente son falsos.
Esos son los llamados tóxicos grupales, expertos en manipulación emocional y en descalificar al que se les atraviese, mantienen siempre una relación interpersonal que les sirve para sacarle provecho a la tergiversación del suceso, aprovechándose solapadamente y sin ningún remordimiento de su malévola actuación de toxicidad.
Tanto los y las tóxicas, conjuntamente con los manipuladores de la toxicidad tienen sus propias características que normalmente son fáciles de detectar, ya que son críticos constantes, dramatizadores, chismosos, soberbios, negativistas y victimizados, envidia permanente, manipuladores, agresores verbales, humillan al detal, no les gusta que los contradigan, chantajistas e impulsadores del miedo y como son controladores y narcisistas, nunca se responsabilizan de sus propios actos.
¿Qué podemos hacer para evitar a dichos tóxicos? Difícil, pero no imposible, apartarlos de las reuniones sociales hasta tanto mejoren su comportamiento, no darles información sobre las familias, el trabajo, los amigos y vecinos, y en caso que no mejoren su toxicidad, “hacernos los locos” y dejar que mundo siga su curso anormal…



