El Municipio de Santiago de Tolú, al día de hoy, no tiene ninguna posibilidad de resolver sus problemas, pues sus necesidades básicas insatisfechas de agua potable, saneamiento básico (aguas residuales y las basuras) infraestructura educativa y deportiva, playas, urbanismo, etc. Tienen un costo aproximado de 2 billones de pesos, lo cual significa que sus necesidades tienen un valor de casi 200 veces su capacidad real de inversión anual.
En efecto, el Municipio de Tolú para este año se enfrenta a otro golpe, solo contará con 12 mil millones de pesos por concepto de Regalías Petroleras y la disminución obedece a razones macroeconómicas como el valor del dólar, el valor del barril de petróleo y la disminución en la producción, entre otros.
Por cuenta de los recursos propios y otros ingresos el municipio cuenta con aproximadamente 15 mil millones más, pero el 80% de ese valor es para gastos de funcionamiento. Lo cual limita su capacidad real de inversión.
Sumado a lo anterior, la capacidad de incrementar el recaudo de recursos propios, si bien debe ser una apuesta del nuevo gobierno local, no es menos cierto es que tiene serias limitaciones pragmáticas como lo es, el bajo producto interno bruto local percapita.
En otras palabras, la falta de generación de riquezas en razón al número de sus habitantes imposibilita pagar impuestos. Algo único en el Caribe, pues Tolú, contrario a lo que pasa en otros pueblos importantes solo vive del vector del turismo, el cual debido a múltiples circunstancias se ha convertido en un turismo de visita nocturna lo que agrava la ecuación financiera.
Entonces la pregunta, ¿Qué podemos hacer? Pues lo primero, es entender que con la capacidad de inversión actual nunca se podrá resolver nuestros problemas. Por tal motivo, no se deben escuchar ni planificar inversiones en infraestructura a menos que tengan el carácter de amenaza o riesgo inminente para la comunidad.
Lo segundo, es hacer lo mismo que han hecho los países que han podido salir de la pobreza en las últimas décadas. Tomar nuestros limitados recursos financieros, hacer un fuerte ajuste fiscal y utilizando nuestras ventajas que son muchas (tierras fértiles, mar, posición geográfica, topografía, puerto de comercio exterior, etc.) Crear una Empresa Pública del orden Municipal que permita generar riqueza a mediano plazo a fin de poder cubrir las necesidades básicas anotadas y de paso aumentar el PIB Local percapita.
Por lo anterior, el Plan de Desarrollo Municipal debe limitarse a estudiar la creación de una empresa que permita una taza de retorno alta y a corto plazo. Empresa que además debe aprovechar el puerto de exportación y generar valor agregado a algún producto nativo cómo puede ser el plátano, el coco, la yuca, los mariscos, etc. Pues está más que probado que las ganancias fuertes en la cadena de producción se encuentran en el procesamiento más que la producción de la materia prima.
¿Existen otras formas más seguras de conseguir los 2 billones? Si, pero para ello se requiere en pensar en reformas constitucionales y legales encaminadas a convertir a Tolú en Distrito Especial, mejorar su participación en los ingresos de Regalías o convertir al Golfo del Morrosquillo en un Departamento o Zona de Desarrollo Especial. En todo caso, eso requiere de una gran apuesta institucional local y nacional y es más que claro que no la poseemos al día de hoy.
Mientras que el viento cambia de rumbo lo cierto es que Santiago de Tolú seguirá siendo el pueblo que lo tiene todo y no tiene nada.



