“…El Gobierno de Petro ha tenido mil dificultades en el 2023, no sólo por la agenda a aprobar, muchos de sus coequiperos en el gabinete han fallado por inmaduros y no conocer la cosa pública…”
El gobierno colombiano no la tiene fácil, le corresponde hacer un esfuerzo inconmensurable para poder alinear al Congreso con relación a las expectativas que existen sobre los programas sociales que están en trámite y de acuerdo a lo expresado en las propuestas, ellas tienden a mejorar la calidad de vida del ser humano en función de una política social con calidad y ética.
Con la elección de Gustavo Petro para el periodo 2022-2026, se ha demostrado que el país está ávido de un cambio y es por ello que la historia se repitió con la fragmentación que se dio el pasado el 29 de octubre de 2023 cuando se elegirán 32 gobernadores, 418 diputados, 1.102 alcaldes, 12.072 concejales y 6.513 ediles.
Los resultados son dignos de Locolombia, no se izaron banderas de triunfos partidistas, ganaron los gamonales de provincia y los partidos políticos pasaron de agache sin expandir al espectro sus banderas raídas, y más cuando en sus entrañas había transfuguismo donde se bailaba al ritmo de los intereses coloniales-regionales y el poder del dinero, sin importar ideales ni sus estructuras tradicionales y obsoletas.
Ahora el estribillo cansón se desprende de los enemigos de los cambios, los que tienen intereses políticos para las próximas elecciones de congreso y presidente, ellos no estarán preocupados por el hambre y la miseria, la educación y la salud, la seguridad y la economía familiar, se encasillarán por lo que les conviene personalmente sin tener en cuenta que el país debe tener un verdadero cambio de fondo.
Normalmente, por ser un país polarizado, nuestro sistema político ha dificultado las reformas que se han presentado por casi todos los gobernantes, no es solo ganar la presidencia y Petro no es ni será la excepción, en consecuencia, es necesario que el proyecto de ley sobre la reforma política y electoral que se presentará el 20 de julio al congreso, tenga un trámite rápido y efectivo así sea vía ““fast track’, a sabiendas que los cambios en los sistemas democráticos tienden a ser paquidérmicos, por la sencilla razón que hay muchos intereses de antaño y si el control en Cámara y Senado está bajo la batuta de una mayoría opositora, la situación se le complica al gobernante.
El Gobierno de Petro ha tenido mil dificultades en el 2023, no sólo por la agenda para aprobación, muchos de sus coequiperos en el gabinete han fallado por inmaduros y no conocer la cosa pública, el proceso penal de su hijo Nicolás, los tropiezos de la Paz Total, con la reforma a la salud y su complicado trámite en el Senado, las reformas laboral y pensional están en aguas profundas y su estancamiento en la Comisión Séptima del Senado, en el inicio del primer periodo legislativo y sus 92 y 94 artículos avanzan a paso de tortuga. Todas, deberán tomar un nuevo impulso a su agenda social en el arranque de 2024
Lo que no contaban los mamertos de la derecha era que el mismísimo gobierno de los Estados Unidos y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) le dieran un importante espaldarazo a la reforma laboral que va en contexto con el sistema laboral mundial como lo expreso la Embajada de EE.UU. en Bogotá: “la mano de obra de Colombia será competitiva en el mercado mundial», así como Veerle Miranda, directora de Empleo y Asuntos Sociales de la Ocde, por “el cambio propuesto en materia de empleabilidad”
Para amainar la turbulencia, inició el 2024 con la gratuidad en la educación superior pública y excelentes créditos para población vulnerable y de bajos recursos donde el Estado aportará el 100% del valor de las matrículas en el nivel técnico profesional, tecnológico y profesional universitario de los entes de educación superior públicas en todo el país. Los beneficiarios no deben tener título profesional y estar registrados en el Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES).
Dicha gratuidad se extiende satisfactoriamente a comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, poblaciones indígenas, rrom o gitano, a víctimas del conflicto, personas en condición de discapacidad, comunidades campesinas y privados de la libertad.
Los nuevos subsidios, Jóvenes en Paz, adulto mayor, madres cabeza de familia, para estudiantes y otros, bien o mal ayudan a amainar los problemas económicos, por ello siempre repetimos lo que expresamos en el gobierno de Duque, si a Duque le va bien, a Colombia también y si a Petro le va bien a Colombia también. Es una verdad verdadera.



