Comenzó el inicio de la Cuaresma, un período sagrado para millones de fieles alrededor del mundo, donde se sumergen en la reflexión espiritual y la preparación para la celebración de la Pascua. Durante estos 40 días, los creyentes son invitados a adoptar prácticas de Ayuno, Oración, Penitencia y Limosna como medios de purificación y renovación interior, así lo explicó el padre Gabriel Pimienta, rector del Instituto Técnico San Rafael al celebrar la eucaristía frente a estudiantes y padres de familia.
- El Ayuno, simbolizando la negación de los placeres terrenales, recuerda el sacrificio de Jesús en el desierto y su rechazo de las tentaciones mundanas. Es una oportunidad para cultivar la disciplina y la auto-negación, enfocando la mente y el corazón en lo espiritual.
- La Oración adquiere una importancia especial durante la Cuaresma, siendo un momento para la comunicación íntima con lo divino. Los creyentes se dedican a la contemplación, la meditación y el diálogo con Dios, buscando fortaleza, guía y perdón en sus vidas.
- La Penitencia, entendida como el arrepentimiento sincero de los pecados, invita a la auto-reflexión y al cambio interior. Es un tiempo para reconocer las faltas, pedir perdón y comprometerse con una vida más justa y virtuosa.
- La Limosna, es un acto de caridad y generosidad hacia los necesitados, es una manifestación concreta del amor cristiano. Durante la Cuaresma, los fieles son llamados a compartir sus recursos con aquellos que sufren, brindándoles apoyo material y espiritual.
«En este período de intensa preparación espiritual, la Cuaresma ofrece una oportunidad invaluable para el crecimiento personal y la renovación espiritual. Más allá de sus prácticas exteriores, su verdadero significado radica en el llamado a la conversión del corazón y la búsqueda de una vida más plena en comunión con Dios y con el prójimo», dijo el padre Gabriel Pimienta.




