Hay que tener claro que el presidente colombiano Gustavo Petro debe terminar sus cuatro años de mandato popular legítimo; si sucede lo contrario, quien pierde es la democracia colombiana.
Viendo el comunicado del expresidente César Gaviria, se interpreta como una seducción a la desobediencia militar. Quien sabe si hubo hasta llamadas.
El Florero de Llorente es la elección de Nueva Fiscal General de la Nación. El Presidente presentó terna conformada por las abogadas, Ángela María Buitrago, Amelia Pérez Parra, Amparo Cerón Ojeda, preparadas, merecedoras del cargo. Lo hizo oportunamente ante la Corte Suprema de Justicia, muy a pesar de eso no han tomado la decisión. Siendo sincero creería que por cuestión de egos en la Corte y el mal manejo al diálogo político que ha tenido el presidente Petro con el alto tribunal. El diálogo entre los poderes es el camino.
Si el presidente Petro no asume, lidera y convida al diálogo con la Corte, termina haciéndole el juego gratuito a la innegable gavilla de poder económico, político, medios de comunicación, que lo tienen en la «mira» para amargarle su mandato, «acabarlo» y que su despedida sea el fracaso. Sin descartar que quieren verlo por fuera antes de tiempo.
No hay ser humano que con el diálogo, incluida las buenas formas, no se desarme, aún sin darse cuenta. Si ocurre por fracciones de segundo, son las necesarias para actuar y lograr el objetivo. Es «inocente» el análisis, pero infalible.
La Corte Suprema de Justicia, se supondría debería estar por encima de las «rasquiñas» , pero son de carne y hueso, aún cuando por su formación tendrían la entereza de asumir un compromiso más allá de un pulso de poderes y relucir su carga histórica eligiendo a la nueva fiscal, sobre todo que ellos saben que ninguna es de bolsillo.
Hojas de vida de las ternadas son competentes, el tiempo es el indicado, los electores tienen suficiente conocimiento del tema, la interinidad es malsana, el país está esperando, entonces solo falta elegir.
Se equivoca el presidente Petro al dar prioridad a apreciaciones personalizadas de la fiscal (e) Martha Mancera, que bien lo puede hacer si lo considera, pero la relevancia es la inconveniencia de la interinidad para el país en tan sensible cargo.
No elegir ahora a la Nueva Fiscal, es alimentar una desestabilización inherente al inerte enfrentamiento que terminaría en un boomerang de doble vía, para la corte y para el Presidente. Los interesados en que ello se dé están «muertos de la risa». Créanme que no soy ajeno a entender la cantidad de intereses que se mueven alrededor del cargo, pero el debate no tiene más profundidad.
Dejemos que fluya la democracia. Si en verdad quieren sacar a Petro, háganlo con votos en las próximas elecciones presidenciales, donde el elector libremente tome su decisión. Mientras, lo correcto es que se elija fiscal este 22 de febrero y que gane el país. Ninguna pretensión puede dejar de lado la calma y sensatez.



