La crisis que por falta de agua atravesamos los cartageneros no es mal de un día, es un mal que hace mucho nos aqueja, se puede decir que hace parte de nuestro diario vivir, los daños en las tuberías se presentan con muchísima frecuencia, parece que son hechos de papel de mala calidad.
En el 2000 mil recé cuando el ex alcalde Dionisio Vélez en medio de una negociación clandestina, en un bellaco acto de piratería, decidió prorrogar el contrato de prestación del servicio de agua potable y saneamiento básico a la empresa Aguas de Cartagena, seis años antes de que venciera el mismo, según él a cambio de inversiones por más de 250 mil millones de pesos, que garantizarán la construcción de una segunda planta de tratamiento de agua para el acueducto de la ciudad y garantizar el suministro del líquido a los cartageneros durante los próximos 30 años que la empresa no incrementara las tarifas más allá de lo normal.
En aquella ocasión los primeros en protestar fueron los miembros del sindicato de trabajadores de Aguas de Cartagena que, con manifestaciones públicas, denunciaron que Vélez estaba beneficiando a los españoles a pesar, según su posición, de “incumplimientos del contrato inicial” que tenían que ver con transferencia de tecnología, recuperación de pérdidas no contabilizadas y la no tercerización en la contratación de personal, entre otras.
Mientras que en gran parte del mundo se reserva el manejo del agua potable al Estado en este feudo lo entregamos a corsarios extranjeros que cobran altas tarifas y prestan un pésimo servicio.
Escuchar al señor Barrera, gerente de Aguas de Cartagena decir con absoluto cinismo que las tuberías son óptimas, no solo es indignante, es una clara muestra de la mala fe que la empresa tiene contra los cartageneros, no solo no piensan cambiarlas, sino que como se dice en el más vulgar argot popular “nos piensan seguir entubando”.
En medio de la gran crisis es de resaltar que de no estar al pie de la reparación el alcalde Dumek hoy estaríamos sin el preciado líquido. Recordemos esa frase que dice que crisis significa oportunidad, tal vez sea el momento de replantear esa dichosa prorroga mal intencionada.



