El primer trimestre del año transcurre con optimismo para los cartageneros y cartageneras, pero no deja de haber esa sensación de desorientación, por supuesto, cada vez que hay un cambio de mando es normal sentirse asi, lo novedoso puede traer un poco de caos consigo haciendo que todo pueda ralentizarse. Las OPS por ejemplo (Órdenes de prestación de servicio) son mucho más que el pago con cuotas burocráticas por parte del gobernante a sus electores.
Si bien es sabido que líderes y comerciantes de votos siempre están a la caza de estas, no podemos desconocer que hay muchos profesionales, tecnólogos y técnicos que a través de los años y el paso de tantas administraciones que en lo transcurrido del tiempo hemos tenido, se han logrado mantener sin ser cuota política de nadie, su permanencia obedecía a la eficiencia en la gestión realizada, hoy estos que en otrora fueron prestadores de servicios están desocupados, esto se puede constatar con solo pasar por los cafés o por el palito de caucho y verlos ociosos incluso escucharlos decir una frase que para mí fue una herejía ¡extrañamos a DAU! ¿Pero cómo puede ser esto posible? Pues resulta que lo referente a la contratación de OPS ha estado más lenta que nunca, es por esto que vemos tanto desocupado en las calles y es por esto que a pesar de la velocidad con la que trabaja el Alcalde Dumek Turbay, las diferentes dependencias de la Alcaldía Distrital de Cartagena están funcionando a paso de tortuga, la falta de contratistas que van desde patinadores en adelante no permite que se dinamice la Administración, los tiempos en lo público vuelan y sin articuladores es posible que lo que se avecine sea un caos.
El funcionamiento eficaz del Estado en este caso concreto la Alcaldía, no depende exclusivamente del personal de planta, muchas veces llenos de vicios propios del entorno político administrativo que hace que muchos de estos se muevan de manera parsimoniosa.
¿Pero que ha llevado a esta lentitud en la contratación? La respuesta a esto es la destrucción de una mentira que dejó DAU en el aire y es que el Distrito no nada en dinero como él afirmaba, y sin disponibilidad presupuestal no puede emitirse registro presupuestal que es a su vez lo que formaliza un contrato de cualquier índole, pues es este quien certifica que el dinero para la contratación está ahí y es destinada para ese fin específico, sumado a esto la manera extraña en que la Secretaría de Hacienda Distrital ha estado manejando el recaudo del impuesto predial, sin hacer una sola promoción a los descuentos e incentivos de pago, nos hace pensar dos cosas; una que la señora Salas desconoce la importancia de la comunicación en lo público y sobre todo al momento de recaudar impuestos, tal vez obedezca directrices de su jefe político, que no es el alcalde y estamos en medio de una puja de fuerzas. Sea cual sea el motivo, quien se está viendo afectado como siempre es el Distrito; nuestro alcalde es un perfeccionista y conociendo su talante sé que debe estar más allá de la incomodidad con el ritmo que llevamos.
Cuando los bajos de la Aduana están solos, es porque no hay popularidad en la Administración, hace cuatro años este emblemático pasillo dejó de ser punto de encuentro obligado para líderes, dirigentes cívicos, comunales etcétera, pensé que ahora volvería, pero la soledad sigue imperando.
La ciudad necesita articularse y el engranaje para esto está ocioso en cafetines que ya por falta de presupuesto no son los del tinto caro, ahora solo alcanza para hacerle la compra al tuchinero. (Quiero aclarar que hace mucho no tengo OPS y que tampoco estoy buscando una)
Los 100 días están a la vista y sé que el informe de estos no arrojará los resultados optimistas que muchos esperan. ¿Vendrán cambios? apostaría a que sí, teniendo en cuenta que Turbay es hombre de resultados y es evidente que él va a un ritmo y los jefes de despacho van a uno muy lento.
Con los resultados de la última encuesta publicada por guarumo, en la que la aceptación del alcalde alcanza niveles que desde hace mucho no veíamos, esto debido claro está a la confianza que genera en la ciudadanía un mandatario con una clara visión y conocimiento de lo público y administrativo, que le permite ejercer una autoridad responsable.
Sigue siendo preocupante el tema de la inseguridad, que no obstante lo anterior continúa aumentando, hoy subimos en el escalafón de las ciudades más inseguras y peligrosas del mundo.
Mi posición es optimista y de confianza, saber que el perfeccionismo del Alcalde lo hace en ocasiones tomar poses de emperador, nos da un parte de tranquilidad, su ego le impide trabajar con funcionarios ineptos, lo que favorece el tan anhelado AVANCE.



