El martes 5 de marzo del 2024 se realizó el famoso Supermartes en el país del norte, con resultados claros para el republicano Donald Trump y el actual presidente, el demócrata Joe Biden, quienes tienen en su haber un terreno expedito para disputar en noviembre el primer cargo de una de las potencias del mundo.
Es necesario dar a conocer que significa el supermartes en Estados Unidos. En resumidas, se trata de un momento especial en la campaña electoral presidencial estadounidense, donde en muchos estados se celebran elecciones primarias y tanto republicanos y demócratas, apoyados en la normativa determinada por cada estado y partido, deciden quién puede votar y salen hacerlo por sus candidatos predilectos donde es posible que con dichos resultados se puedan conocer los que van a la contienda final para la presidencia en el mes de noviembre del 2024.
Para éste suceso, por el lado republicano el que desee ganar requiere al menos 1.215 delegados y el expresidente Donald Trump obtuvo 995, tiene como contendora a la exembajadora de Estados Unidos en las Naciones Unidas, Nikki Haley con 89 delegados y por los demócratas, el presidente actual, Joe Biden, se presenta sin contendor que le impida ser el candidato demócrata, lo que presagia un duelo entre Biden y Trump.
La cantidad de delegados varía según el tamaño de la población de cada estado, por ejemplo: “Según el censo de 2020, California, con una población de casi 40 millones de habitantes, tiene 55 delegados; seguido por Texas, con 38; Nueva York y Florida, con 29 cada uno, y Pensilvania e Illinois, con 20”.
Para causar el fenómeno de la percepción de poder y seguridad de una nación poderosa y perpetuar el eslogan que la democracia en Estados Unidos es una de las más sólidas del mundo, se requiere de los medios de comunicación que cumplen un papel importante en su difusión y con ello fortalecer la confianza en sus instituciones, así, en su interior el cuento sea completamente diferente.
Muchos estadounidenses exclaman que la democracia en EEUU está muriendo por lo convulsionado y extremo que se vive actualmente, cosa que no tiene precedentes, a tal extremo que incluso se ha cuestionado la solidez del sistema democrático cuando en muchos casos la demora en emitir los resultados electorales ha conllevado a que sectores radicales, cuando pierden, exploten y nieguen dichos resultados y más si los datos emitidos no son favorables a su candidato.
Ese efecto ha desatado el crecimiento geométrico de la polarización y de la violencia política, como sucedió con el trágico y demencial asalto al Congreso el pasado 6 de enero de 2021, algo similar que nos recuerda el 6 de noviembre de 1985 cuando un bloque del extinto M-19 se tomó el Palacio de Justicia colombiano.
Es posible que las causas tengan similitud con la de los países latinos, de Sudáfrica, Zambia, Haití, Surinam, entre otros, donde las políticas públicas no van en vía directa con las expectativas ciudadanas, donde las leyes deben estar direccionadas a la protección de las minorías y a las soluciones económicas y en defensa de sus derechos civiles.
El expresidente de 76 años y casi seguro candidato Republicano Donald Trump ya tiene en su hoja de vida su número de presidiario, el P01135809, y un excelso prontuario de acusaciones como el de tratar de robar en Georgia la elección del 2020, acusado con todas la de la ley -37 cargos- de manipular documentos clasificados una vez dejó de ser presidente de los Estados Unidos, retención no autorizada con fines por descifrar de archivos clasificados, cargos penales en cuatro jurisdicciones por incremento en las contribuciones recibidas, además del pago de sobornos a modelos y estrellas porno que hicieron parte de sus apetitos sexuales.
A sus 82 años, el actual presidente y más longevo en la historia de los Estados Unidos Joe Biden, es un curtido en política, pero tiene su historia no muy santa, era en su juventud un “busca pleito callejero”, y se la pasaba de cantina en cantina, y en una de sus borracheras pensó en suicidarse después del accidente en automóvil donde murió su mujer y su hija, y en 1987 siendo precandidato demócrata a la presidencia, plagió de un político británico un discurso político. Deseamos que se siga fortaleciendo la democracia estadunidense, y que gane el mejor.



