El presidente Gustavo Petro, está lejos de ser perfecto y menos aproximado a lo deseado. Habla mucho. Debe demostrar acciones más allá de trinar día y noche. Se lo han dicho cercanos, lejanos, no habiendo poder Divino o humano que haga el milagro de mantenerse como la vela al Santo, ni muy cerca que lo queme, ni muy lejos que no lo alumbre.
Yendo al fondo ese no es el problema. Con X que haga lo que le dé la gana. Seguir intentando decirle es perder el tiempo. No creo que X alcance el nivel de bomba nuclear que al oprimirlo acabe este de por sí destruido país.
Lo que interesa de Petro es la ejecutoria del país, que el último reporte lo ubicó en 86%, de los más bajos históricamente. Eso perjudica a la gente.
Petro no puede respirar porque le caen encima, incluida la fuerza de los medios de comunicación, amén de las políticas opositoras, al punto que no alcanzo a explicarme cómo llegó a la presidencia, donde era humanamente imposible. Fue un milagro, del cuál sirvió de núcleo el vilipendiado, «exiliado» Armando Benedetti. Mal pagado, por cierto.
Hay realidades de Petro inocultables como es el alza de la gasolina. Cruel mechero que no dudo va a reventar esto. Petro se mueve entre paradojas, mentiras y verdades.
El alza de la gasolina está destruyendo a la clase media principalmente, que asfixiada va camino a la desaparición a engrosar la fila de pobres, siendo la más sufrida la economía. Pero en sus extremos, que algunos rayan la incoherencia, es innegable que Petro está sacando a la luz pública una clase vulnerable, incluida la clase media. Clases oprimidas, esclavizadas por una minoría explotadora que se disfraza de gran impulsador económico, donde en realidad son bandidos de finura al cenar, que succionan el erario, dejando sin posibilidades a los verdaderos dueños u objetivos de esas riquezas. No es repartir lo de los millonarios, sino actuar justa y honestamente. Eso lo está exponiendo Petro, con equivocaciones, pero lo hace. Ahí va el hombre, dicen en la Costa. Es la única oportunidad que tienen estas clases sociales de liberarse.
La reforma a la salud, que muchos no entienden y otros no les conviene entender, es de esas libertades necesarias, donde saldrá fortalecido lo público, que es de todos. Haya acceso al servicio de salud y no multimillonarios con la salud, que terminan no prestando, pero sí cobrando.
A Petro hay que dejarlo trabajar, hacerle contrapeso propositivo, siendo ese el que no hacen los opositores, llevándolo a la ingobernabilidad. Los privilegios de los dueños del país han quedado al desnudo; desesperados azuzan a las masas como los han tratado siempre, cuál perros.
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Lo ideal, pero imposible, al menos por ahora, es conciliar intereses. El lío es que los privilegiados juegan al toma todo. Así no se puede. Al final tenemos un Petro que no es idiota, pero se le va la mano al creerse Dios. Conque se crea Robin Hood nos daríamos por bien servidos, pero nada, el hombre se cree Dios. Estando así la cosa jodida, porque terminaremos perdiendo todos. Hay que apostar al ganar, ganar ¿Cederán las partes? Respuesta: No.



