En las calles de Cartagena de Indias, un problema crónico de movilidad e irresponsabilidad está alcanzando niveles alarmantes. La situación, particularmente desafiante para los peatones y usuarios de transporte público, está marcada por una aparente ausencia de autoridad de tránsito, especialmente en lo que respecta a los mototaxistas, quienes operan sin ningún tipo de control, desafiando las normativas viales y poniendo en riesgo. tanto sus vidas como la de los demás ciudadanos.
En un patrón que se repite con preocupante frecuencia, los mototaxistas se aventuran por andenes, se vuelan los semáforos, invaden las vías exclusivas de Transcaribe destinadas al transporte masivo y pasan por alto los pasos peatonales.
La noche solo agrava la situación, con un gran número de motociclistas circulando sin luces delanteras ni traseras, desprovistos de cascos y chalecos, elementos básicos exigidos por la ley para garantizar la seguridad vial. La mayoría no tienen licencia de conducción, mucho menos SOAT y por consiguiente la tecnomécánica es nula. Algunos inclusive han sido sorprendidos con sustancias estupefacientes.

Lo más preocupante es la aparente indiferencia de las autoridades frente a esta problemática. Aunque se han implementado medidas sobre el papel, en la práctica la situación persiste, evidenciando una falta de aplicación efectiva de las normas de tránsito.
Las cámaras de videovigilancia, en teoría diseñadas para hacer cumplir las reglas viales, no están cumpliendo su cometido. Los agentes de tránsito, por su parte, parecen estar en número insuficiente y, en muchos casos, son intimidados por los propios mototaxistas.
Este escenario caótico no solo afecta la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también representa un grave riesgo para su seguridad. Los peatones se ven obligados a sortear motocicletas en las aceras, mientras que los usuarios de transporte público enfrentan un peligro constante al cruzar las calles o esperar en las paradas. Además, la proliferación de motocicletas en situaciones irregulares facilita la perpetración de delitos como robos y sicariatos, sumando una capa adicional de inseguridad a la ciudad.

Es imperativo que las autoridades tomen medidas urgentes para abordar esta problemática. El llamado se dirige al alcalde Dumek Turbay para que intervenga de manera decisiva en la regulación del tráfico y la seguridad vial de la ciudad. Además, es necesario investigar y rectificar la instalación arbitraria de resaltos en algunos barrios, que contribuyen al caos vial en lugar de mitigarlo.
En última instancia, la situación actual no solo exige una respuesta inmediata por parte de las autoridades, sino también un compromiso continuo con la aplicación y el cumplimiento de las normativas de tránsito.




