El mundo es testigo de la evolución histórica de la vivencia de la religión y el sexo que posiblemente se encuentre entre los límites de lo amoral o moral y más, cuando la obsesión desaforada de sexo-religión hacen parte del diario devenir.
Hablar de religión y sexo en Colombia y el mundo no es tarea fácil por el fanatismo existente de parte y parte y lo irreconciliable de las posturas que exhalan sus practicantes aun cuando sean ellos los principales actores, desarrollando la doble moral de lo divino y humano.
Muchas veces el término religión produce urticaria en muchas personas que la tienen como medio de vida, pero lo cierto es que muchas han servido al mundo desde tiempos inmemoriales y han estado presentes en la vida del hombre para bien o mal, han servido para la construcción de nuestra civilización, allí tenemos los ejemplos de las primeras sociedades del antiguo Egipto, los antiguos Mayas y la civilización China, entre muchas más, pero otra cosa es que el ser humano en sus necesidades sexo-diabólicas las haya utilizado para generar placer, o para la configuración de nuestro orden social.
La fe en Dios o en una divinidad es intrínseca en la persona, ello debe ser respetado, a pesar de la mala utilización de algunos mal llamados pastores, así como debe respetarse a los no creyentes, entendiendo que allí radica la importancia de lo conceptual en los polos opuestos. Para muchos, la religión y el sexo, les hace sentir que son parte de la vida actual, conjugados en su oportunidad por la cultural ritual de las fiestas paganas medievales, transformadas en festividades modernas sin moral y a la luz pública.
Recordemos al emperador Claudio II que encarnó la lucha de poder entre clérigos y laicos por su concepción sexo-religiosa-guerrerista, que para la época imponía, por su estirpe guerrerista, la prohibición del matrimonio de sus soldados, con la creencia de que sin “desgastar energía en la cama” con sus esposas o amantes les impedía ser soldados con altos grados guerreristas, sin embargo, el clérigo San Valentín opinaba completamente diferente e impulsaba para que los soldados practicasen el sexo a las escondidas ya que ello les daba mayor potencia para las guerras santas.
Pero la religión-sexo, no solo sirvió para la construcción de una sociedad, sino para las famosas prácticas del maniqueísmo platónico propio del colonialismo y la esclavitud, donde el poder político y religioso eran combinado con la sexo-corrupción, cuando faraones impulsaban el irreverente sexo-incesto-religioso para mantener el linaje, incluyendo la circuncisión practicada por los judíos, que incluía también desenfrenados ritos sexo-religiosos que hoy aunque resulten extrañas y difíciles de entender, también son prácticas comunes e incluso peores.
El apocalipsis está muy cerca, pero vale mucho más las ceremonias religiosas con la práctica del sexo en grupo en búsqueda de la fertilidad, sin importarles que la tierra se calienta y los niveles del mar en aumento, el drástico cambio de los ecosistemas, las migraciones masivas de aves con virus incluido, la muerte aparentemente inexplicable de especies y fenómenos meteorológicos.
Debemos prepararnos para lo que viene, las predicciones producto de ese desafuero sexo- religioso intentará inferir en el diario vivir e importará también la hambruna, la inseguridad alimentaria y todas las formas de malnutrición y desnutrición.
Hoy el mundo copia al historiador griego del siglo V, Heródoto, quien era especialista en orgias sexo-religiosas, y veremos en nuestras playas a semidioses, que con el dinero de los diezmos se rodearán de damas y caballeros acólitos de los mal llamados enviados del señor, para regresar a la historia y “…en las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotarán cauce abajo por ríos y mares.
Los hombres tocarán flautas de loto, las mujeres címbalos y panderos, y quien no tenga ningún instrumento, acompañará la música con palmas y danzas. Beberán mucho y tendrán relaciones sexuales, hasta saciar sus impunes deseos”. Le debemos respeto a la multiplicidad de religiones, aunque en Colombia el cristianismo es la religión predominante, todas le han dado dinamismo a la vida y al espíritu, pero apartando a los seudos enviados de Dios que si le hacen mal al entorno religioso evitando las orgias entre sexo y religión…



